Sermon:
Lucas 15:1-10

I. “¡Recibe a pecadores!”
A. En Lucas 14, vimos cuando Jesús llamó la gente a hacerse discípulos, como llamó a la gente a entregarse por completo al Señor. Terminó diciendo: “El que tenga oídos, que oiga.”
B. Los “pecadores” oyeron y respondieron. Eran los marginados de la sociedad, los menospreciados, rechazados por los líderes religiosos. No eran personas excepcionalmente malas. Eran los que no se conformaban a las normas estrictas de los escribas y fariseos, como los que cobraban impuestos para Roma.
C. Los “religiosos” se escandalizaban. El término ‘fariseo’ quiere decir “el separado,” y ellos eran los que se habían separado de los pecadores, manteniéndose alejados. Sobre todo, se escandalizaban al ver que Jesús COMIA con esa gente; compartir una comida era señal de aceptacíón y comunión en esa cultura.

II. Jesús hizo algunas comparaciones. Eso es lo que quiere decir “parábola.” Quiere decir “poner al lado,” poniendo una cosa al lado de otra para ver sus similitudes y diferencias. Aquí compara personas de la vida cotidiana con la forma en que él trataba a los pecadores (y, por implicación, la forma en que los fariseos trataban a los pecadores).
A. El Pastor y Las Ovejas
1. Observa que el pastor hace lo que hubiera hecho cualquier pastor de aquel entonces. Este no es un hombre excepcional. Jesús presenta la situación y dice, “¿Y qué hará este hombre?” La gente ya sabe la respuesta.
2. El pastor pone su atención en lo perdido. Hay 99 que están a salvo. Podemos entender que el pastor los deja en un lugar seguro, quizás bajo el cuidado de otra persona. La atención del pastor está puesta en el que está en peligro, el que no está con los demás.
3. El pastor deja los muchos para buscar a los pocos. Esta es una lección que vemos en la vida de Jesús. No buscó las multitudes. Buscó a los individuos y las multitudes buscaron a él. Nuestras iglesias necesitan aprender esto. Cuando atendemos las necesidades de los individuos, cuidaremos al rebaño entero.
4. Jesús dice que hay más regocijo por uno que se arrepiente que por muchos que no necesitan arrepentirse.
B. La Mujer y Las Monedas
1. Otra vez, la mujer hace lo que cualquier persona hubiera hecho. Esas monedas no eran dinero que le sobraba; pueden haber sido sus ahorros. Entenderíamos mejor hoy en día si habláramos de billetes de cien dólares. Los oyentes originales hubieran entendido de inmediato por qué la mujer se molestó tanto.
2. La mujer one su atención en lo perdido. No dice, “Está bien. Me quedan nueve monedas todavía.” No. Hace lo que sea necesario para encontrar la décima moneda.
3. La mujer hace lo que sea para encontrar le moneda. La imagen es de una búsqueda sin descanso, con sumo cuidado. Va a encontrar esa moneda, sí o sí.
4. Se repite el mensaje principal de estas dos parábolas: Hay más regocijo por uno que se arrepiente que por muchos que no necesitan arrepentirse.

III. Mirando el Espejo
¿Y yo? ¿Quiero llevar el mensaje a los menospreciados de este