a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno.” (Hebreos 13:20 – NVI).
IV. LA SANGRE DE CRISTO ES PODEROSA
“Luego oí en el cielo un gran clamor, ‘Han llegado ya la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su Cristo. Porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte.’” (Apocalipsis 12:10-11 – NVI).
A. No solamente puede limpiarnos de nuestros pecados
B. Tiene también el poder para derrotar al diablo
“¿Quieres ser libre de orgullo y pasión?
Tan solo hay poder en mi Jesús;
¿Quieres vencer toda cruel tentación?
Tan solo hay poder en Jesús.
Hay poder, poder---sin igual poder,
En Jesús, quien murió;
Hay poder, poder----sin igual poder,
En la sangre que él vertió.”
Así como el cuerpo humano no puede sobrevivir sin sangre, de la misma forma nosotros no podemos vivir sin el derramamiento de la sangre de Jesús que nos limpia de todo pecado. Si por nuestras venas no corre esa sangre perfecta, pura, perpetua y poderosa, nuestra vida en realidad no tiene sentido. Al venir a la mesa del Señor para participar de la Santa Cena, pidámosle a Dios que no vivifique con Su sangre.