como yo soy santo”

Dios nunca te da un mandamiento sin el poder para que cumplas ese mandamiento.

Muchísimos jóvenes en el pasado han cruzado por el fango del mundo victoriosamente. Moisés también fue un joven expuesto a las mismas pruebas que tú, y la Escritura dice:

Heb. 11:24 “por la fe Moisés, ya crecido, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón
v.25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar temporalmente de los deleites del pecado
v.26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.


Daniel era un joven rodeado de toda clase de tentaciones, pero su vida era tan pura, transparente e íntegra que aún sus enemigos dijeron: “nunca encontraremos falta en el”

Y estos no son casos aislados, Itzel, sino que forman parte de una nube gruesa de jóvenes victoriosos que nos dicen “la vida cristiana es difícil, pero vale la pena vivirla, todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Al gran predicador George Whitefield un joven le preguntó:
- ¿y qué tal si ni siquiera hay cielo?
- Si no hubiera cielo, de todos modos la vida cristiana te librará de ir a la cárcel o a la horca, pero yo estoy seguro que también te librará del infierno.

Qué gran testimonio que una joven cristiana esté decidiendo dar la flor de tu vida a Cristo y no al mundo porque muchos jóvenes dicen: “primero déjame divertirme y ya cuando esté viejito viviré para Cristo”

El diablo escoge muy cuidadosamente las tentaciones que pone delante de los jóvenes cristianos para que su vida no sirva a la causa de Cristo.

La carnada que usa, la pinta de hermosos colores, la cubre con oro, la viste con elegancia pero por dentro está el anzuelo que te atrapará.

Te prometerá plena satisfacción de tus necesidades, riquezas y poder; a cambio de que le sirvas. Exactamente como lo hizo con el Señor

1 Ped. 5:8 “sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar; al cual resistid firmes en la fe”

El 4º. Consejo, Sirve a Dios aún así de joven.

V. ACUÉRDATE DE LA MIRADA DE DIOS

Prov. 15:3 “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”

Los ojos del Señor no solamente ven las acciones sino también los pensamientos y las intenciones del corazón.

No puedes decir: “esperaré a que cierre sus ojos para que no me vea para darle vuelo a la hilacha; me iré lejos, me esconderé en el lugar más oscuro”

Eso lo puedes hacer con el pastor o con tus papás, los puedes engañar, puedes aquí ante nosotros actuar de una forma santa y a la vuelta de la esquina ser la aliada de reina del pacífico.

Una de las escenas más comunes en las telenovelas es cuando una pareja está en la alcoba dispuestos a cometer adulterio, de repente oyen pasos y alguien que toca la puerta hace que cancelen sus intenciones.
Para el ojo divino no sirven puertas cerradas, cortinas corridas,