de los hebreos. Por temor a Dios, las parteras no obedecieron el mandato del rey. Pusieron sus vidas en riesgo para agradar a Dios.

Daniel 3:16,17
Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey: --Oh Nabucodonosor, no necesitamos nosotros responderte sobre esto.
Si es así, nuestro Dios, a quien rendimos culto, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.







Ap. 12:11
Y ellos lo han vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, porque no amaron sus vidas hasta la muerte.