su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

El verdadero líder es el que sirve a los demás, aquí Jesucristo establece que no podemos llamarnos sus seguidores si no estamos dispuestos a servir a nuestros hermanos.

Algunos cristianos han mal entendido este pasaje y el pastor se pone a lavarle los pies a algunos de los de la congregación, que vienen preparados con sus pies limpios, perfumados, hasta se hacen el pedicure un día antes y las uñas de los pies bien barnizadas, no se trata de servir como una pose o al que no lo necesita, se trata de que alguien venga a hacer el aseo del templo, a arreglar la fuga de agua que tenemos en los baños, a sacar el escombro que tenemos arriba con humildad, y amor.

Así que el lavamiento de pies no tiene nada que ver con lavar los pies, sino de una disposición de servicio a necesidades reales con amor y humildad.