Summary: [Mensaje 4 de 4]Estos mensajes tienen el propósito de contestar algunas de las preguntas más comunes en la mente de la gente acerca del Cielo y el infierno.

¿Cómo debo de vivir si mi destino eterno es el cielo?

Apocalipsis 21: 1-5

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas…”

Repaso de los 3 mensajes pasados

Diez datos bíblicos acerca del infierno.

1. El infierno NO FUE creado originalmente para los seres humanos.

«Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles». Mateo 25:41

2. El infierno es un lugar donde se tiene MEMORIA.

«Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida» v. 25

3. El infierno es un lugar de TORMENTOS conscientes físicos, mentales y espirituales.

«Estoy atormentado en esta llama» «Este lugar de tormento» vv. 24, 28

4. El infierno es un lugar de FUEGO inextinguible.

«Mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Porque todos serán salados con fuego». Marcos 9:47-49

5. El infierno es un lugar donde se está SEPARADO de Dios.

«Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder». 2 Tesalonicenses 1:9

6. El infierno es un lugar de angustia, sufrimiento, ira y frustración INDESCRIPTIBLE. «Allí será el lloro y el crujir de dientes». Mateo 13:42

7. El infierno es un lugar de SED INSACIABLE.

«Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten mise¬ricordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua». Lucas 16:24

8. Aparte del cielo, el infierno es el otro único lugar donde se PASARÁ LA ETERNIDAD.

9. El infierno es un lugar cuyos habitantes NO DESEAN que otros más lleguen.

«Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán». v. 30

10. El infierno se SE GANA.

«Porque la paga del pecado es muerte» Romanos 6:23ª

Y en conclusión a este mensaje aprendimos seis realidades de la vida:

1. Dios nos creo para amarnos y desea que nosotros le amemos a Él.

2. El infierno es un lugar real.

3. El ser humano fue creado para durar para siempre.

4. Dios ha preparado 2 destinos reales.

5. Usted escoge donde pasará la eternidad.

6. No hay segunda oportunidad después de la muerte.

Luego en el segundo mensaje de la serie respondimos a la pregunta, ¿Por qué existe el infierno? y dijimos que hay dos razones fundamentales para la existencia del infierno. Y ellas son las siguientes:

i. Porque el PECADO y la MALDAD existen.

ii. El infierno existe porque Dios es SANTO y JUSTO.

En este mensaje también dejamos claro que La única forma posible de evitar ir al infierno es teniendo la seguridad de que al morir Ud. irá AL CIELO.

Y para que tenga la seguridad que al morir Ud. irá al cielo tiene que dar 5 pasos de fe.

(1) ADMITA (2) CREA (3) PIDA (4) INVITE (5) DEPENDA

Y en el tercer mensaje contestamos la pregunta, ¿Es el cielo un lugar real? y concluimos que…

(1) El cielo es UN LUGAR REAL. (2) El cielo es donde VIVE Y REINA DIOS. (3) El cielo es NUESTRO FUTURO HOGAR.

También concluimos que, El cielo está MÁS ALLÁ de nuestro planeta, de nuestra galaxia y del universo conocido por el hombre.

Además, hablamos de 5 cosas que no estarán presentes en el cielo. La biblia nos dice que…

1. No habrá más ENFERMEDADES.

2. No habrá más TRISTEZA.

3. No habrá más SUFRIMIENTO.

4. No habrá más PECADO.

5. No habrá más MUERTE.

Ahora, a la luz de estas verdades bíblicas que hemos venido descubriendo en esta serie Realidades Eternas: Respuestas acerca del cielo y el infierno, lo único que nos queda preguntarnos es:

¿Cómo debo de vivir si mi destino eterno es el cielo?

Si usted sabe que su destino eterno es el cielo, el lugar donde vive y reina Dios, entonces su sistema de valores definitivamente tiene que cambiar. Su forma de vivir tiene que cambiar. Su perspectiva de la vida tiene que cambiar. Tendrá que darse cuenta que su vida no gira solamente alrededor del “aquí y ahora”. Se dará cuenta que su vida tiene un propósito divino, que usted fue creado por Dios y para Dios y para Sus propósitos. Si usted sabe que su destino eterno es el cielo, entonces su forma de vivir cambiará definitivamente.

Uds. saben en el estado que este país se encuentra con referente a la economía. En vista de este caos económico, muchos inversionistas han cambiado la forma como invierten sus dólares, ya que la meta de todo buen inversionista es hacer crecer su dinero.

Lo mismo debería de pasar con nosotros los creyentes. Al saber que nuestro destino eterno es el cielo y que este mundo está en bancarrota, deberíamos de cambiar la forma en que vivimos en este mundo. Debemos de cambiar nuestra vieja manera de vivir para hacer lo que a Dios le agrada, ya que esto nos traerá mejores y más grandes recompensas de parte de Dios, no solo aquí en este mundo, pero más importante aún, cuando lleguemos al cielo.

Entonces, ¿Cómo debe de vivir Ud. si su destino eterno es el cielo?

I. No se distraiga con las tentaciones a sus alrededor.

Recuerde que usted solo se encuentra de pasada por este mundo. Recuerde que la edad promedio de las personas antes de morir gira alrededor de 60, 80, a lo mucho 100 años, lo cual es absolutamente insignificante a la luz de la eternidad. Necesitamos recordar todo el tiempo la fragilidad de la vida. Por lo tanto, no deje que el pecado y los placeres de este mundo cautiven su mente y su corazón. Que el pecado no lo agarre con la guardia baja, manténgase siempre alerta.

El apóstol Pedro en su primera epístola 2: 11, NVI nos exhorta: “Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo, que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra la vida.”

Queridos hermanos, escuche bien lo que voy a decir, la marca de un cristiano maduro es la habilidad de postergar su gratificación.

Se ha dado cuenta que cuando los niños quieren algo no entienden la palabra esperar, mucho menos entienden cuando se les dice que no pueden tener aquello. Los niños no tienen paciencia, cuando ellos quieren algo lo quieren inmediatamente. Los niños se caracterizan por no tener la habilidad de esperar por aquello que ellos desean.

Muchos cristianos, se comportan como niños, no han aprendido todavía el arte de postergar la gratificación. Todos sabemos que cualquier persona que desea llegar lejos en esta vida tiene que aprender a postergar la gratificación.

Me explico. Cuando una persona comienza su propio negocio, para que un estudiante se gradué, para que un atleta tenga la oportunidad de llegar a las olimpiadas, para que una iglesia crezca, para que una persona llegue a ser un experto en la rama que se desenvuelve, todos ellos tienen primero que pasar largos meses y quizás años de duro trabajo, de someterse a duros regímenes de vida, de convertirse en personas de disciplina, de postergar la gratificación para luego convertirse en personas de éxito. Todas los que han alcanzado el éxito han sido personas que han aprendido a postergar la gratificación.

Cuando digo que no se distraiga con las tentaciones a su alrededor para poder vivir la vida que Dios desea que Ud. viva, no solo estoy hablando del pecado, también estoy hablando de cosas que no son malas pero que se interponen en nuestra adoración a Dios, que muchas veces ocupan el lugar que Dio se merece. Cosas que aunque no sean malas, nunca fueron diseñadas para ocupar el primer lugar en nuestras vidas, y Ud. puede fácilmente hacer un inventario de esas cosas buenas que se interponen entre usted y Dios.

Recuerde, la marca de un cristiano maduro es la habilidad de postergar su gratificación. Por lo tanto, no se distraiga con las tentaciones a su alrededor y los placeres efímeros que estas ofrecen.

II. No se desanime por los problemas de la vida.

Cuando usted vive a la luz de la eternidad, cuando su mirada esta puesta en el cielo, entonces los problemas no le causarán tanta molestia. Cuando los problemas de la vida asomen su cabeza, usted simplemente doble sus rodillas, espere en Dios, y nunca jamás se dé por vencido.

El apóstol Pablo en 2 Corintios 4: 17-18, TLA nos dice que: “Las dificultades que tenemos [en este mundo] son pequeñas, y no van a durar siempre. Pero, gracias a ellas, Dios nos llenará de la gloria que dura para siempre: una gloria grande y maravillosa. Porque nosotros no nos preocupamos por lo que nos pasa en esta vida, que pronto acabará. Al contrario, nos preocupamos por lo que nos pasará en la vida que tendremos en el cielo. Ahora no sabemos cómo será esa vida. Lo que sí sabemos es que será eterna.”

No sé qué tipo de problemas usted esté enfrentando en estos momentos, pero déjeme decirle lo siguiente:

(1) Esos problemas que hoy tiene, no durarán para siempre, aun si duraran toda la vida aquí en la tierra, esos problemas un día llegaran a su fin. La biblia nos dice que aun el cielo y la tierra pasaran. En otras palabras, hasta los cielos y la tierra que hoy conocemos tendrán su fin. con cada minuto que pasa, con cada hora, con cada día sus problemas están más cerca de su fin.

(2) Acerca del problema que usted enfrenta hoy, ya sea causado por usted mismo o por otra persona—eso no importa, Dios lo usara para su bien. Dios usara esa dificultad en su vida para hacer de usted un cristiano maduro, una mejor madre/padre, una mejor esposa/esposo, un mejor ciudadano. Pero para eso usted tiene que responder correctamente a los problemas: no caer en pánico ni mucho menos cuestionar o culpar a Dios por ellos. En fin, Dios usara las vicisitudes de la vida para convertirnos en personas con buenos valores morales y en personas de carácter. Recuerde “que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. [Romanos 8: 28]

Entonces, ¿Cómo debe de vivir Ud. si su destino eterno es el cielo?

I. No se distraiga con las tentaciones a sus alrededor.

II. No se desanime por los problemas de la vida.

Y en tercer lugar…

III. Enfoque sus energías en aquello que durará eternamente.

Al leer la biblia nos damos cuenta que en el cielo habrán dos juicios presididos por el Juez de jueces. Un juicio por el pecado y un juicio para recompensas. Un juicio para los no cristianos y otro para los creyentes en Jesús.

Si en esta vida ha puesto su fe en Jesús como su Dios, su Señor y Salvador, entonces usted no estará en el juicio donde se juzgarán los pecados de la gente. Esa es una excelente noticia ¿verdad que si? ¿Por qué? Porque los pecados de los cristianos ya han sido juzgados por Dios en la cruz del calvario. Nuestro Señor Jesús en Juan 5: 24 nos dice: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Así que si Ud. es un seguidor de Cristo cuando llegue al cielo sus pecados no serán juzgados.

Pero el otro juicio si es para los cristiano. En este juicio se evaluará la forma en que vivimos en este mundo después de haber recibido a Jesús como nuestro Salvador. Se evaluará el impacto positivo de nuestras vidas aquí en la tierra. Se evaluaran cada una de aquellas cosas—hasta las más mínimas—que hicimos por El Señor y para El Señor. En este juicio El Señor pesará todas nuestras obras; es decir, todos nuestros pensamientos, hechos, y palabras.

Usted recibirá sus recompensas por El Señor mismo. Ahí Él le dirá: “Te recompenso con esto por tu servicio a mi iglesia y a tu comunidad. Esta es tu recompensa por todos los diezmos y ofrendas que donaste para avanzar mi reino sobre la tierra y para ayudar a los más necesitados”. El Señor le dirá: “Esta es tu recompensa por ese viaje misionero. Por esa visita a la cárcel que hiciste. Por ayudar económicamente a ese hermano(a) en tu iglesia que tanto lo necesitaba. Por todo ese tiempo que pasaste de rodilla orando. Por esos momentos que pasamos juntos cuando leías mis palabras en la biblia. Esta es tu recompensa por ser un buen esposo(a), por ser un buen padre/madre. Esta es tu recompensa por tu fidelidad a mi iglesia”, etc. etc. etc.

La realidad que la biblia quiere resaltar aquí es el hecho de que todo lo que hagamos por El Señor y para El Señor—si lo hacemos con alegría de corazón, con la correcta actitud—será recompensado en el cielo. El apóstol Pablo en 1 Corintios 15: 58 nos dice: “Hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Hay muchos pasajes en la biblia que nos aseguran que nuestra fidelidad y trabajo por El Señor serán recompensados. Nos dicen que vivir una vida que agrada a nuestro padre tendrá su recompensa.

2 Crónicas 15: 7 dice, “Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra.”

En Isaías 40: 10 leemos: “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder… he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. En el 49: 4 el profeta dice, ‘mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios’. Y en el 62: 11 dice, He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.”

El N.T. también está lleno de pasajes que nos animan a trabajar y vivir para El Señor. Los cuatro evangelios están repletos de las palabras de Jesús haciendo alusión a las recompensas. Por ejem...

Mateo 10: 42, donde Jesús dice que “cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente… de cierto os digo que no perderá su recompensa.”

Pablo en sus epístolas también hizo referencia al tema de las recompensas que el cristiano recibirá de parte del Señor. Una de ellas la encontramos en…

Colosenses 3: 24, y dice: “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”

Y por último, en Apocalipsis capítulo 22: 12 leemos lo que el apóstol Juan escucho decir a Jesús: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

La biblia no deja espacio para la duda, los pecadores recibirán su castigo en el infierno de acuerdo a sus pecados, y los cristianos recibirán su recompensas de acuerdo a como vivieron después de haber conocido y aceptado a Jesús como Salvador de sus vidas.

La pregunta es, ¿Qué tan grande quiere Ud. sean sus recompensas? Con referente a este tema de las recompensas, no existe la modestia. Dios mismo desea que usted viva de tal forma que pueda almacenar el mayor número de recompensas eternas. Jesús mismo nos exhorto diciéndonos: “haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.” [Mateo 6: 20]

El apóstol Pablo fue un hombre que vivió para agradar a Dios. Toda su vida es un ejemplo de lo que es vivir para los propósitos de Dios, un verdadero ejemplo de amor, respeto y devoción a nuestro Señor Jesucristo, y con ese ejemplo por delante, Pablo en 1 Corintios 11: 1 nos dice: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”

Yo me pregunto, ¿quién no desearía ser como el apóstol Pablo? Yo sí. ¿Se puede imaginar las recompensas que él recibirá del Señor? Si su deseo es igual que el mío; es decir, imitar la vida del apóstol pablo, entonces necesitará Enfocar sus energías en aquello que durará eternamente. El éxito de Pablo radico en vivir repitiendo estas palabras en su mente…

“Sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo.” Filipenses 3: 14, TLA.

Así que si Ud. verdaderamente desea ser un cristiano de éxito, un cristiano que recibirá grandes recompensas en el cielo; entonces también usted debe de vivir repitiendo estas palabras en su mente: “Sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios me llama a recibir por medio de Jesucristo.”

Por lo tanto “Hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”