Summary: En 1 Juan 2:3-11, Juan habla de dos evidencias de la vida eterna. Luego, vamos a examinar otras evidencias en esa carta también.

LA SEGURIDAD DE LA SALVACION

1 JUAN 2:3-11

¿Puede uno tener la seguridad de la vida eterna o no? Algunas personas esperan que fueran entre los elegidos pero sienten que nadie puede conocer hasta el día final. Otros creen que uno puede ser salvado en un minuto pero puede pedir la salvación en la otra. En 1 Juan 2:3-11, Juan habla de dos evidencias de la vida eterna. Luego, vamos a examinar otras evidencias en esa carta también.

LA EVIDENCIA DE LA OBEDIENCIA (1 Juan 2:3-6): Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. La Biblia enseña que el creyente puede tener la certidumbre de la vida eterna. La seguridad de la salvación es uno de los propósitos principales del la primera carta de Juan (1 Juan 5:13). En 2:3-6, Juan nos muestra que una vida de obediencia a los mandamientos del Señor es una evidencia de la salvación. Juan no esta diciendo que la obediencia es la manera de ser salvo, sino que la obediencia es una evidencia de la salvación genuina. Antes de la salvación el pecador vivía en incredulidad y en rebelión contra a Dios. Una verdadera experiencia de la salvación resulta una vida cambiada.

El Nuevo Testamento nos enseña que Jesucristo es el Señor y Salvador. Se usa la palabra Señor casi 700 veces en el Nuevo Testamento, generalmente como una referencia a Jesucristo. Se usa la palabra Salvador solamente 24 veces. El cristiano acepta a Jesucristo como Señor y Salvador. Cristo hace la diferencia en la vida. El creyente debe andar en Cristo. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo (2:6).

LA EVIDENCIA DE AMOR (2:7-17): Juan insistió en que la fe genuina se expresa en la obediencia a Dios, y en el amor por los otros creyentes. El amor por nuestros hermanos en Cristo es otra evidencia importante de la salvación genuina. El amor de los creyentes es el mismo tipo de amor que Cristo demuestra en la cruz. El creyente debe amar a Dios con todo el corazón. Debe amar también a otros seres humanos. Debe amar especialmente a sus hermanos en la fe cristiana. El odio se caracteriza a los que no conocen a Jesucristo como Señor y Salvador. Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a nuestros hermanos en Cristo. Luego encontramos mas evidencias de la vida eterna en la primera carta de Juan