Summary: El temor al fracaso tiene que ver más con el no alcanzar los estándares (las metas) que nosotros mismos nos ponemos. El temor al fracaso fluye de la falsa creencia que dice: “Tengo que alcanzar ciertas metas, para poder sentirme bien con mi mismo”.

Factor Miedo – Parte 3

Moisés, temor al fracaso

El día de hoy vamos a hablar acerca de como vencer el temor al fracaso.

El temor al fracaso es diferente que el temor al rechazo, que fue lo que hablamos la semana pasada.

Por que el temor al rechazo tiene que ver con como la gente se siente con nosotros (el ¿Que dirán? de los demás).

Mas sin embargo, el temor al fracaso tiene que ver más con el no alcanzar los estándares (las metas) que nosotros mismos nos ponemos.

El temor al fracaso fluye de la falsa creencia que dice: “Tengo que alcanzar ciertas metas, para poder sentirme bien con mi mismo”.

La gente que no le tiene temor al fracaso, no le tiene miedo al fracaso porque ellos siempre tienen éxito, ellos no le tienen miedo al fracaso porque sus estándares están muy bajos. A ellos no les interesa.

La persona que tiende a tenerle temor al fracaso, es una persona que es competidora con estándares altos, o un perfeccionista con ideas nobles.

Tendemos a tenerle temor al fracaso si hemos experimentado fracasos en el pasado y le tenemos miedo a la repetición del dolor.

El temor al fracaso puede tener consecuencias muy dañinas; porque el temor al fracaso cohíbe la visión y limita amistades.

El temor al fracaso roba fe. El temor al fracaso elimina emoción y entusiasmo.

El temor al fracaso entorpece (hinders) personalidades, El temor al fracaso restringe talentos, y porque no decir el temor al fracaso desagrada a Dios.

El temor al fracaso, es la evidencia de la falta de Confianza y egocentrismo.

2 Timoteo 1:7 “7Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (NVI)

No puedo pensar en nadie más que pueda ilustrar la lucha de vencer el temor al fracaso mejor que Moisés.

Por cuarenta años Moisés había cuidado ovejas en Madián, y parecía que estaba bien contento con su vida.

Ya no necesitaba el apruebo de nadie, porque al fin de cuentas el lo busco una vez y fracaso.

El estaba tan confortable donde se encontraba, que no quería ser molestado.

Por esa razón cuando Dios lo desafió a ser un libertador, Moisés trato de esquivar el llamado. Por que tenía temor al fracaso.

El día de hoy, miremos la historia de Moisés y aprendamos algunas lecciones que algunos de nosotros necesitamos escuchar acerca de cómo vencer el temor al fracaso.

Éxodo 3:1-4:18 “ 1 Un día en que Moisés estaba cuidando el rebaño de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, llevó las ovejas hasta el otro extremo del desierto y llegó a Horeb, la montaña de Dios. 2 Estando allí, el ángel del Señor se le apareció entre las llamas de una zarza ardiente. Moisés notó que la zarza estaba envuelta en llamas, pero que no se consumía, 3 así que pensó: ¡Qué increíble! Voy a ver por qué no se consume la zarza. 4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: ¡Moisés, Moisés! Aquí me tienes respondió. 5 No te acerques más le dijo Dios. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa. 6 Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Al oír esto, Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios. 7 Pero el Señor siguió diciendo: Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias. 8 Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel. Me refiero al país de los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 9 Han llegado a mis oídos los gritos desesperados de los israelitas, y he visto también cómo los oprimen los egipcios. 10 Así que dispónte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo. 11 Pero Moisés le dijo a Dios: ¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas? 12 Yo estaré contigo le respondió Dios. Y te voy a dar una señal de que soy yo quien te envía: Cuando hayas sacado de Egipto a mi pueblo, todos ustedes me rendirán culto en esta montaña. 13 Pero Moisés insistió: Supongamos que me presento ante los israelitas y les digo: El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes. ¿Qué les respondo si me preguntan: ¿Y cómo se llama? 14 Yo soy el que soy respondió Dios a Moisés. Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: Yo soy me ha enviado a ustedes. 15 Además, Dios le dijo a Moisés: Diles esto a los israelitas: El Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Éste es mi nombre eterno; éste es mi nombre por todas las generaciones. 16 Y tú, anda y reúne a los ancianos de Israel, y diles: El Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘Yo he estado pendiente de ustedes. He visto cómo los han maltratado en Egipto. 17 Por eso me propongo sacarlos de su opresión en Egipto y llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. ¡Es una tierra donde abundan la leche y la miel! 18 Los ancianos de Israel te harán caso. Entonces ellos y tú se presentarán ante el rey de Egipto y le dirán: El Señor, Dios de los hebreos, ha venido a nuestro encuentro. Déjanos hacer un viaje de tres días al desierto, para ofrecerle sacrificios al Señor nuestro Dios. 19 Yo sé bien que el rey de Egipto no va a dejarlos ir, a no ser por la fuerza. 20 Entonces manifestaré mi poder y heriré de muerte a los egipcios con todas las maravillas que realizaré entre ellos. Después de eso el faraón los dejará ir. 21 Pero yo haré que este pueblo se gane la simpatía de los egipcios, de modo que cuando ustedes salgan de Egipto no se vayan con las manos vacías. 22 Toda mujer israelita le pedirá a su vecina, y a cualquier otra mujer que viva en su casa, objetos de oro y de plata, y ropa para vestir a sus hijos y a sus hijas. Así despojarán ustedes a los egipcios. (Éxodo 4) 1 Moisés volvió a preguntar: ¿Y qué hago si no me creen ni me hacen caso? ¿Qué hago si me dicen: El Señor no se te ha aparecido? 2 ¿Qué tienes en la mano? preguntó el Señor. Una vara respondió Moisés. 3 Déjala caer al suelo ordenó el Señor. Moisés la dejó caer al suelo, y la vara se convirtió en una serpiente. Moisés trató de huir de ella, 4 pero el Señor le mandó que la agarrara por la cola. En cuanto Moisés agarró la serpiente, ésta se convirtió en una vara en sus propias manos. 5 Esto es para que crean que yo el Señor, el Dios de sus padres, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me he aparecido a ti. 6 Y ahora ordenó el Señor, ¡llévate la mano al pecho! Moisés se llevó la mano al pecho y, cuando la sacó, la tenía toda cubierta de lepra y blanca como la nieve. 7 ¡Llévatela otra vez al pecho! insistió el Señor. Moisés se llevó de nuevo la mano al pecho y, cuando la sacó, la tenía tan sana como el resto de su cuerpo. 8 Si con la primera señal milagrosa no te creen ni te hacen caso dijo el Señor, tal vez te crean con la segunda. 9 Pero si no te creen ni te hacen caso después de estas dos señales, toma agua del Nilo y derrámala en el suelo. En cuanto el agua del río toque el suelo, se convertirá en sangre. 10 Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra objetó Moisés. Y esto no es algo que haya comenzado ayer ni anteayer, ni hoy que te diriges a este servidor tuyo. Francamente, me cuesta mucho trabajo hablar. 11 ¿Y quién le puso la boca al hombre? le respondió el Señor. ¿Acaso no soy yo, el Señor, quien lo hace sordo o mudo, quien le da la vista o se la quita? 12 Anda, ponte en marcha, que yo te ayudaré a hablar y te diré lo que debas decir. 13 Señor insistió Moisés, te ruego que envíes a alguna otra persona. 14 Entonces el Señor ardió en ira contra Moisés y le dijo: ¿Y qué hay de tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él es muy elocuente. Además, ya ha salido a tu encuentro, y cuando te vea se le alegrará el corazón. 15 Tú hablarás con él y le pondrás las palabras en la boca; yo los ayudaré a hablar, a ti y a él, y les enseñaré lo que tienen que hacer. 16 Él hablará por ti al pueblo, como si tú mismo le hablaras, y tú le hablarás a él por mí, como si le hablara yo mismo. 17 Pero no te olvides de llevar contigo esta vara, porque con ella harás señales milagrosas. 18 Moisés se fue de allí y volvió a la casa de Jetro, su suegro. Al llegar le dijo: Debo marcharme. Quiero volver a Egipto, donde están mis hermanos de sangre. Voy a ver si todavía viven. Anda, pues; que te vaya bien le contestó Jetro.” (NVI)

I- El llamado de Moisés

Mientras cuidaba las ovejas del suegro, moisés vio un arbusto que ardía en fuego pero no se consumía. ¡Que cosa tan rara!

De razón que Moisés tenía temor ¿Tú no te darías miedo? Y el Señor le da órdenes concerniente al su futuro y al futuro del pueblo de Dios.

Me pregunto, ¿A que te esta llamando Dios hoy? ¿Qué ordenes te esta dando Dios concerniente a tu futuro y a la obra de Dios, que te esta dando temor?

Hay cuatro preguntas que puedes hacer para discernir, que te puede estar llamando Dios a hacer.

• ¿El llamado que sientes es consistente con la Palabra de Dios? Dios nunca te llamara a hacer algo fuera de Su mandamiento Bíblico.

• ¿Esta ese llamamiento siendo confirmado por personas de Dios que te conocen?

• ¿Esta ese llamamiento siendo repetido por el Espíritu Santo?

• ¿El llamamiento esta ubicado en el centro de tus talentos y pasión?

II- El temor de Moisés

De la manera en que Moisés demuestra su temor es protestando contra los mandatos de Dios. Y Moisés protesto cuatro veces.

A. Moisés protesto “No tengo credenciales”. Pero la verdad era que Moisés estaba tan capacitado como cualquier otra persona.

B- Moisés protesto “Pero la gente no te conoce muy bien”. (Éxodo 3:14-18)

C- Moisés protesto “Así ellos me escuchen, el faraón no me escuchara. No tengo una palanca con el faraón”. (Éxodo 4:1-9)

D- Moisés protesto “No se hablar muy bien - tu necesitas a alguien que pueda articular mejor que yo. Yo no soy muy bueno para hablar enfrente de mucha gente. Mí vocabulario no es muy bueno”. (Éxodo 4:10-12)

El temor enceguece nuestras cualidades. Entonces Dios dijo “Yo estaré con tigo, es todo lo que necesitas” (Éxodo 3:12).

¿No te da la impresión de que Moisés simple y sencillamente no quería ir? La tarea lo atemorizo por completo.

Pero Dios no lo iba a dejarse escapar tan fácil, porque la voluntad que se tenía que hacer no era la voluntad de Moisés, era la voluntad de Dios.

A Moisés se le acabaron las excusas y trato de escaparse del llamado de Dios, pero no pudo. (Exodo4:13-18)

III- El éxito de Moisés

Es fácil pensar que como Moisés accedió a la tarea de Dios, que entonces el experimento un éxito inmediato y fantástico.

Es fácil pensar que el pueblo Hebreo dijo “Albado sea Dios, estamos con tigo 100%”.

Y que el faraón después de ver los milagros dejo libres a los esclavos, y llegaron a la tierra prometida en dos meses.

Pero eso no fue lo que sucedió, Moisés experimento un decepcionante contratiempo tras otro.

Los Israelitas fueron seguidores muy difíciles de lidiar.

El faraón se burlo ante la idea de liberar los esclavos y fue únicamente después de que Dios envió diez plagas horribles que el de mala gana y temporalmente los dejo ir.

Durante cuarenta años Moisés experimento fracasos embarazosos y para completarlo, el mismo no pudo ir a la tierra prometida.

IV- Cuatro lecciones de la experiencia de Moisés para vencer el temor al fracaso.

A- Entiende que el temor es normal – esto puede ser positivo. Era natural para Moisés sentir temor.

Tenemos que entender que ese temor es normal, y a veces es una reacción apropiada. Dios lo puede usar para bien.

El temor es normal y también es un motivador positivo para la preparación.

B- Confronte su Temor – no deje que el temor al fracaso te prevenga a tomar riesgos.

Si estas haciendo la voluntad de Dios, no le temas al fracaso. Confróntalo y obedece el llamado de Dios.

Meses después que regreses de ese viaje misionero, o veas a ese hijo adoptado en la cuna, o veas tu negocio andando, o estés pastoreando una iglesia, tú sentirás el placer de que Dios estará con tigo y escucharas Su murmullo “Buen siervo fiel”.

C- Anticipa el fracaso – es una parte inevitable del éxito.

El éxito de Moisés no fue instantáneo, y no fue sin algo de fracaso también.

El fracaso no quiere decir que estas fuera de la voluntad de Dios. El fracaso no es el final de las cosas; el fracaso es un escalón inevitable para el éxito.

D- Redefina el éxito en términos de hacer la voluntad de Dios, en vez de alcanzar sus propios estandartes.

Si tú determinas el éxito por los estandartes de este mundo, vas a ser conquistado por el temor o finalmente te vas a desanimar.

Los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos; Sus maneras no son nuestras maneras.

Todos los temores de Moisés estaban basados en sus propios estandartes, y todos los éxitos de Moisés estaban basados en los estándares de Dios.

Tenemos que definir el éxito en términos de obediencia al llamado de Dios, envés de cualquier estandarte personal.

Conclusión

Posiblemente el mundo te ve y piensa que la tienes echa. Tú eres impresionante.

Pero tú sabes muy dentro de ti, que en realidad no lo tienes todo. Estas lidiando con tentación, el pecado y el fracaso.

Porque no le entregas tu vida a Cristo y déjalo hacer algo significante en tu vida. Es posible que te de temor.

Pero recuerda el coraje no es la ausencia de temor. El coraje es una acción independiente del temor.

En 2 Corintios 12:9 el apóstol Pablo escribió “ 9 pero él me dijo: "Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad." Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. (NVI)