En los tiempos de los romanos, algunos escultores de estatuas cubrían los errores cometidos rellenando el mármol con cera. El error ya no era visible. Los errores se notaban cuando ya era demasiado tarde. Solo después de que la estatua pasaba algunas horas en exhibición y frente a la luz del sol. A causa de estos escultores de mala fama los escultores de renombre garantizaban su trabajo ellos anunciaban que sus estatuas eran sine cera. Sin cera.