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Summary: Hoy es Domingo de Laetare— de la palabra Latina que es un imperativo: “Alégrense”

Cuarto Domingo de Cuaresma

Hoy es Domingo de Laetare— de la palabra Latina que es un imperativo: “Alégrense”

Para ilustrar este tema, quisiera comenzar con un cuento de buen humor.

Resulta que había un predicador famoso que estaba tratando de enseñar a su clase hacer sus expresiones

faciales en armonía con lo que estaban diciendo. "Cuando hablen del cielo," les dijo, "dejen que su cara se ilumine,

irradie una luz celestial, que sus ojos brillen con una gloria reflejada. Por lo contrario, cuando hablen del infierno –

pues, entonces, pueden usar su cara de todos los días."

1). El éxito profesional hará felices a muchos, por lo menos temporalmente.

El Domingo Laetare nos dice que, tal como lo han concluido varios estudios realizados, la alegría y felicidad espiritual

son causa de gran éxito.

La teología del regocijo en el Libro de Eclesiastés repite y vuelve a repetir lo siguiente: ‘encuentra dicha y satisfacción en tu trabajo”.

Disfruta el hacerlo y no solamente el terminar de hacerlo y lo conseguido con ello.

Ese regocijo viene de ‘la mano de Dios’ (2:24) y es un don de Dios, quien da el poder de celebrarlo con alegría.

Las palabras anteriores parecen indicar que este libro de la Sagrada Escritura considera el regocijo no sólamente como un realístico

y positivo acceso a la vida sino también como una expresión de piedad y de responsabilidad religiosa.

La experiencia del regocijo puede motivar, sostener e invigorar al ser humano para dedicar su vida para el propio bien y el bien de los demás.

Para resumir: La tristeza es facil. La Alegria es una decisión. San Pablo nos dice que debemos encontrar la alegria

en rezar sin cesar, dar gracias en toda ocasion y abstenerse de toda clase de mal. Vivan siempre alegres, nos dice.

2. E.g. La Segunda Lectura, tomada de Efesios 2:10,nos dice que, “Somos hechura de Dios, creados por medio de

Cristo Jesús, para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.”

Nuestro Evangelio de hoy nos muestra que usar el sacramento de la Reconciliación es ver a Jesús quien nos cura

del pecado con el fin de tornar nuestra debilidad en Fortaleza en Cristo.

2). Alegría en cantar —

El escritor Isak Dinesen hizo la siguiente anotación: “Todas las penalidades pueden soportarse si se presentan como una historia o se relatan como historia.”

Lo que incluye cantando acerca de ellas.

Nuestro Salmo Responsorial dice,

“Aquellos que cautivos nos tenían pidieron que cantáramos. Decían los opresores, "Algún cantar de Sión, alegres, cántennos".

Pero como vemos, el cantor rehusa entonar cantos sagrados a su pueblo en suelo pagano. (Ps 137:1–4).

Sin embargo, el hace un juramento sobre lo que es más sagrado para un músico: manos y lengua – para exaltar siempre a Jerusalén. (Ps 137:5–6).

En Hechos 16:25, Pablo y Silas rezaban y cantaban al Señor a medianoche y los prisioneros les escuchaban.

La llave de esto es que ellos rezaban y cantaban siempre. El lugar y las circunstancias no cambiaron sus acciones.

Mientras Pablo y Silas se acercaban más al Señor a la medianoche, ellos no estaban tratando de ser observados, pero la alegría espiritual que

mostraban iba en beneficio de los demás.

Hay un canto incesante, dia y noche, en el Cielo, entonado por las ‘cuatro criaturas vivas’ (Rev. 4:8), seguido por un cántico nuevo

dirigido al Cordero por veinticuatro Ancianos y una multitud de ángeles y de todas las criaturas vivientes (Rev. 5:9).

El domingo Laetare nos interroga: ¿En qué forma puede nuestra experiencia de alegría motivarnos, sostenernos e invigorarnos para dirigir nuestra vida en bien propio y en bien de los demás?

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