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Summary: Mateo 10:26-27 26 Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

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PERO SI NUESTRO EVANGELIO ESTÁ AÚN ENCUBIERTO, ENTRE LOS QUE SE PIERDEN ESTÁ ENCUBIERTO

Fácilmente uno pudiera leer los versículos de Mateo 10:26-27 e inmediatamente querer pensar de que se trata de algo que ocurre en el futuro, es decir el adelantarse a interpretarlo como una referencia al gran día de juicio o juicio de las naciones. Pero tan solo el dedicarle un poco de tiempo a la observación y al contexto, así como ver los evangelios sinópticos nos brindarán claridad para entenderlo mejor.

Mateo 10:26-27

26 Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

Jesús anteriormente en este capítulo 10 de Mateo, había dado instrucciones precisas y necesarias a los doce discípulos, a quienes llamó apóstoles. Su mensaje era predicar el arrepentimiento porque el reino de los cielos se ha acercado; y con la autoridad que les había dado también tendrían la oportunidad de sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos, y echar fuera demonios.

Les advirtió también sobre la persecución tanto religiosa, política y familiar que sufrirían a causa de Su nombre, pero ellos deberían ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas.

Lo que los discípulos nunca debían de dejar de hacer era testificar, pues en Mateo 10:18 dice: “y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.” El propósito aún dentro de la persecución era ser testimonio a ellos y a los gentiles.

La misión era sencillamente compartir el mensaje de arrepentimiento, es decir el dar a conocer el evangelio que a ellos había sido revelado en privado o en lo oculto y que no debería mantenerse encubierto.

En Marcos 4 se registra que después de contar la parábola del sembrador, Jesús les dice en el versículo 11: “Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas.”

1 Timoteo 3:16 dice: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.”

Colosenses 4:3 “orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso”

La palabra misterio es algo que se desconoce, o algo que no se puede comprender o explicar; otra idea también es una cosa oculta o inaccesible a la razón.

Pero hablando en términos del evangelio del reino de los cielos, la única manera de llegar a conocer el misterio es cuando Dios nos lo revela por medio del don de la fe.

Entonces, este misterio del reino de Dios o el misterio de la piedad o el misterio de Cristo, es lo que siempre demos compartir a pesar de las circunstancias y aún en medio de aflicción y persecución.

Según el siguiente pasaje, el capítulo 1 de Colosenses, el misterio había estado oculto y habría de ser manifestado, no mantenerse escondido.

Colosenses 1:25b-27

25b para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,

26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,

27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

Regresando a lo de Mateo 10:26-27, veamos ahora que su paralelo en Marcos 4:21-25 nos ofrece el detalle de que “22 no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz” porque “21 ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?”

Como podemos notar con esta ilustración, aquí nos queda mas claro que el contexto de “no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz” es que la luz es para el candelero y para estar expuesta con el fin de revelar lo que está en oscuridad o en tinieblas.

En el otro pasaje paralelo, en Lucas 8:16-18 Jesús está diciéndonos que “16 Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. 17 Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.”

Lo anterior nos ayuda a aclarar en que debemos ser como candeleros, difundiendo la luz de Cristo ante los demás que viven en las tinieblas. Los discípulos de Jesús debemos reflejar luz en el mundo con la Palabra de vida, esperando que lo que hoy se hace o Dios nos dice en secreto, sea manifestado y dado a conocer.

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