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Summary: Sermón para el año nuevo

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Hoy es tu oportunidad Gálatas 6:7-10

Intro. Don George Macloreen fue un hombre que conocí por su relación con la familia de mi esposa. El vivió casi toda su vida con las consecuencias de haber tenido poliomielitis a la edad de diecisiete años. Casi toda su vida tuvo que andar apoyado en muletas, ya en la vejez quedó confinado a una silla de ruedas y en sus últimos días tuvieron que amputarle las piernas. Pero todo esto no fue un verdadero obstáculo para Don George. Se titulo como Contador Público, se casó y creció a tres hijos que llegaron a ser profesionistas cristianos. El aprovechó cada oportunidad en la vida.

Hace unas cuantas semanas nos avisaron que Don George, a sus 92 años, ya estaba en el hospital agotando sus últimas horas. Cuando una de sus hijas le preguntó que sería lo primero que haría cuando estuviera en el cielo con Jesús, el respondió: “No se…creo que voy a correr, correr y correr”. El domingo 10 de diciembre de este año, Don George, seguramente habrá aprovechado su oportunidad ese día que ya esperaba tanto de estar con Jesús y correr, correr, correr de alegría.

De Don George aprendemos, que cada día trae una nueva oportunidad que hay que aprovechar. Estamos ya en las últimas horas del año 2006 y en unas cuántas horas más estaremos estrenando el año 2007.

Estamos en ese punto estratégico en el que podemos ver hacia atrás y ver hacia delante. ¿Puedes ver tu vida todo este año? Seguramente hubo momentos de alegría, pero también de tristeza. Derrotas y triunfos. Adelantos y retrocesos. Pérdidas y ganancias. Pero como cada año nuevo, pensamos en las nuevas oportunidades que vendrán. Y es verdad, yo quiero que salgas de aquí, pensando una vez más que HOY ES TU OPORTUNIDAD. Hoy comienzas una serie de oportunidades nuevas que debes aprovechar al máximo.

Pero quizá no estás llegando a este nuevo año con mucho optimismo. Quizá has llegado a este día un tanto cansado, agotado, hastiado, apesadumbrado por los acontecimientos de este año en tu vida. Quizá se trata de alguna relación: tu cónyuge, tus hijos, tus parientes. Quizá se trata de algún asunto laboral; O de un asunto relacionado con la iglesia; o quizá es de índole económico; o quizá es alguna lucha personal. Pero el asunto es que quizá te sientes cansado…sientes que apenas has llegado a este punto.

Y es que hermanos, a veces cuando estamos intentando hacer bien las cosas y no vemos los resultados inmediatamente comenzamos a cuestionar si lo que dice Dios que hagamos es lo más conveniente. A veces parece que hacer lo bueno, no resulta favorable inmediatamente y comenzamos a desanimarnos y a cansarnos de intentarlo. Hiciste con tu cónyuge lo que Dios pide y no ves cambios en tu matrimonio. Hiciste lo que Dios pide como hijo y tus padres se comportan igual. Has hecho lo que Dios pide en el ámbito de la economía, y no mejora tu situación financiera. Estudiaste y fuiste honesto como Dios pide de ti como estudiante y tus calificaciones no mejoraron.

A veces, cuando los resultados buenos no son inmediatos, comenzamos a desanimarnos y desalentarnos de seguir por este camino del bien, y algunos quizá ya comenzamos a considerar cambiar los métodos por unos que, aunque sean contrarios a los que Dios manda, parecen prometer resultados


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