Summary: Nuestro enfoque siempre debe de estar puesto sobre Jesus.

Intro:

La carta o epístola a los Hebreos fue escrita para dar motivación a los judíos que habían creído en el Señor Jesucristo. Estas personas habían decidido dejar atrás su religión del judaísmo para poder seguir a Jesús. Esto trajo consecuencias dado a que sus comunidades, familiares y amistades que no compartían su nueva fe, los habían abandonado. Alrededor del mismo tiempo en Roma había un emperador llamado Nerón el cual un día prendió a la ciudad en fuego y al encender la ciudad, culpo a los cristianos de haberlo hecho. De ahí en adelante comenzó una gran persecución a los creyentes.

¿Se puede imaginar usted lo que hubiera hecho si estuviese en la posición de ellos en ese tiempo? Todo lo que antes era conocido, ya no lo es. Sin duda alguna, los creyentes judíos sintieron la tentación de volver atrás a su religión previa. Si volvían de nuevo podían recuperar sus relaciones, sus posesiones, y estar a salvo. Sin embargo, en ese tiempo de incertidumbre, se comienza a circular una carta con un autor desconocido, porque la importancia no estaba en quien la había escrito, sino en el mensaje que contenía.

El mensaje: Cristo es mejor. Cristo es superior. Cristo es mayor.

La Gran Nube de Testigos:

Es interesante como el autor de esta carta trae tanta profundidad acerca de quién es Jesús y acerca del trabajo que el hace en estos tiempos.

En sus últimos capítulos, el autor nos lleva al salón de la fama de los héroes de la fe. Quizás usted ha ido a un salón de la fama en cuyas paredes están las imágenes o fotos de atletas que han obtenido grandes logros-quizás por su habilidad atlética o por su obra social. Hebreos 11 nos lleva a mirar el legado que nos han dejado los hombres y las mujeres que decidieron creerle a Dios y a sus promesas no importando la adversidad, la persecución, el dolor, y aunque algunos no vieron su promesa cumplida en su vida, lo saludaron de lejos continuaron hacia adelante y vencieron. Después de pasarnos por este gran salón, nos lleva al capitulo 12 donde nos encontramos en un estadio grande y hay una pista de carrera.

Es interesante como hay un paralelo entre una carrera y nuestra carrera espiritual. Los juegos Olímpicos son muy antiguos, dicen que el primer juego Olímpico sucedió el 776 antes de Cristo en el país de Grecia. El primer juego se trataba simplemente de una carrera entre atletas en un gran estadio lleno de muchos espectadores.

Hebreos 12 comienza diciendo: Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos…hay dos interpretaciones acerca de que consiste esta nube de testigos. Una de las interpretaciones dice que la nube consiste en el legado que nos han dejado estos héroes de la fe. Cuando leemos o escuchamos el testimonio de ellos, nos llenamos de valentía para proseguir en la carrera. Que cuando sentimos que no sabemos cuál será nuestra dirección, recordar que Abraham fue llamado, obedeció, y salió sin saber a dónde iba porque él tenía fe (según Hebreos 11:8). Que cuando sentimos que el mar Rojo de la desesperanza esta frente a nosotros y detrás hay un enemigo queriendo detenernos, podamos recordar el testimonio de Moisés que por cuanto tuvo fe, Dios abrió el mar rojo para pudieran pasar al otro lado. Que nube tan llena de testigos con grandes testimonios.

Cuando un estadio está lleno, siempre habrá personas animando a su atleta preferido o a su equipo. Así que, teniendo estos testimonios, tengamos ánimo. Hay una carrera que ganar.

La segunda interpretación dice que la nube de testigos son todas esas personas que están pendientes de si estamos haciendo las cosas bien en la vida cristiana. Personas que diariamente nos están mirando y si no hacemos bien las cosas, ellos darán testimonio en nuestra contra.

Instrucciones para la Carrera:

Podemos aceptar ambas interpretaciones. Pero ese verso nos lleva a la siguiente instrucción: despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia.

Se dice que los atletas Olímpicos antes de entrar en una carrera se aseguraban estar en un peso adecuado que les ayudaría a correr livianamente. Además, cuando entraban a la pista de carrera, usualmente tenían una capa sobre si, pero tan pronto se alistaban para correr, se la quitaban. No podían permitir que el peso más mínimo los detuviera. La palabra griega aquí es: Onkos (?????)—bulto o masa

¿Habrá algo que nos está deteniendo en nuestra carrera? ¿Habrá un bagaje o equipaje que estamos llevando sobre nosotros que no vale la pena? Sera que habrá rencor, amargura, falta de perdón o injusticia en nuestra vida? O quizás sea algún habito, un evento o asociación que nos está deteniendo. Que el Espíritu Santo nos ayude a identificar lo que en nuestra vida nos detiene en nuestro avance. Despojémonos de todo peso y del pecado que nos estorba.

El pecado de la incredulidad es un gran estorbo. Cuando comenzamos a sentir el viento de la adversidad, a veces creemos que no podemos continuar corriendo, pero fiel es el Señor que nos llama a participar de esta carrera. El quiere que avances.

La instrucción continua: y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Esta es una carrera importante y seria. Esto no se trata del que llegue primero. Es más, cada corredor tiene un paso o ritmo diferente.

Lo importante es llegar a la meta. La meta es agradar a Dios y recibir del nuestro galardón o recompensa.

¿Y cómo podemos enfocarnos en la meta? Cuando miramos a Jesús—puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Esto nos habla de una mirada intensa, continua y firme.

Es muy fácil desviar la mirada y ponerla sobre una situación. Le ocurrió a Pedro.

Conclusión:

El 2020 entro con muchas dificultades. Quizás los acontecimientos que han sucedido te han detenido en la carrera. El COVID-19 trajo tantas desventajas para muchos: desempleos, perdidas. Puede ser que, al mirar la situación, ha entrado el temor. Los últimos eventos que han ocurrido acá en los Estados Unidos también han tocado la puerta de nuestros corazones como minoría que somos. El racismo que aun existe en este tiempo quizás ha causado un desenfoque. Puede ser que su mirada ha estado fijada sobre un hombre o una mujer que al igual que usted y yo son imperfectos. Si quieres desilusionarte mira a otros. Quizá en la carrera, usted ve a uno que va más adelante y otro que esta mas atrás. El Señor no quiere que desvíes tu mirada. Míralo a él.

Cuando lo miramos a Él, comenzamos a caminar como el, hablar como el, a seguir su ejemplo. Comenzamos a vivir los principios del reino que consiste en justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Cuando lo miramos a Él, podemos amar aun a nuestros enemigos y compartir la alegría con otros. Cuando lo miramos a él, aun en el dolor nos gozamos. Nos daremos cuenta de que el Cielo gobierna sobre los asuntos de la tierra. Todo es diferente cuando lo miramos a él.

El es autor y consumador de la fe. Muchos lideres religiosos fundaron creencias, pero la muerte termino con ellos; pero no así con nuestro Jesús.

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire.” (1 Corintios 9:24-27, RVR 1960)

No estamos como Forrest Gump, que en una ocasión corrió sin propósito. Nosotros corremos porque queremos agradar a nuestro Señor y también hay una corona por ganar. Así que, animo. No estas solo en la carrera.

John Stephen Akhwari fue un atleta olímpico en el ano 1968. En ese ano los juegos Olímpicos tuvieron lugar en la Ciudad de México. Ninguno de los que habían terminado en último lugar habían acabado tan atrás como este hombre. Herido en el camino, entró cojeando en el estadio con la pierna ensangrentada y vendada. Pasó más de una hora después de que el resto de los corredores hubieran completado la carrera. Solo quedaron unos pocos espectadores en las gradas cuando Akhwari finalmente cruzó la línea de meta. Cuando se le preguntó por qué seguía corriendo a pesar del dolor, Akhwari respondió: "Mi país no me envió a la Ciudad de México para comenzar la carrera. Me enviaron aquí para terminar".

RECURSOS

Swindoll, Charles. 2017. Insights on Hebrews. Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers.

Willmington, Harold. 1995. Auxiliar Biblico Portavoz. Grand Rapids, MI: Editorial Portavoz.