Summary: Habiendo Jesús mismo experimentado la crueldad de la crucifixión, ¿por qué no nos evitaría este dolor tan horrendo? ¡Jesús simplemente quiso enseñarnos que era necesario morir!

En la porción que hemos leído, Jesús dejó dicho que toda persona debía tomar su propia cruz para poder ser Su discípulo. La cruz era un castigo cruel al que podían ser sometidos los rebeldes o esclavos desobedientes. Dios mismo maldijo a todo aquel que colgaba de un madero (Deuteronomio 21:22, 23). La persona condenada a morir en la cruz era latigada y luego se le obligaba a cargar su cruz hasta el lugar donde sería puesta a muerte. Quien era crucificado moría ahogado por el peso de su propio cuerpo. El crucificado tendría que hacer el mayor esfuerzo posible por sostener el peso de su cuerpo empujándose con los pies. Esto no era cosa fácil cuando entendemos que los pies del crucificado eran clavados al madero causándole dolores espantosos. Después de varias horas, si el crucificado no moría, era necesario romperle las piernas con un mazo para que ya no pudiera sostenerse y finalmente se ahogara.

Jesús nos habló estas palabras aún antes que fuera crucificado. Sin embargo, no cambió de parecer y nos dio la orden de tomar nuestra cruz para seguirle. Pero, ¿por qué nos pediría esto? Habiendo El mismo experimentado la crueldad de la crucifixión, ¿por qué no nos evitaría este dolor tan horrendo? ¡Jesús simplemente quiso enseñarnos que era hora de morir!

I. LA PERSONA QUE CARGABA SU CRUZ IBA AL LUGAR DE MUERTE.

A. El crucificado debía decir “adiós” a este mundo.

1. Debía olvidarse de su vida ya que perdía el control de ella.

2. Debía despedirse de sus seres amados ya que no los volvería a ver.

3. Sus planes y sueños habían acabado.

B. Hoy en día, al tomar nuestra cruz, Jesús nos está pidiendo que digamos “adiós” a este mundo.

1. Debemos soltar el control de nuestra vida y cederlo a Jesús.

“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.” (Proverbios 23:26)

a. La palabra “corazón” es traducida del hebreo leb ó lebab.

b. Esta palabra significa “en medio”, “núcleo” o “la parte mas interna o escondida de algo”

i. Dios está pidiendo el “centro” o lo “mas interno o escondido” de nuestra personalidad que controla nuestra vida

c. Si no estamos dispuestos a rendir este “centro”, Dios sabe que moriremos en vano

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 16:25)

d. Únicamente quienes rinden ese “centro” al Señor, morirán para vida eterna

2. Debemos despedirnos de relaciones que nos impidan seguirle

“Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lucas 9:59-62)

a. Nuestros más cercanos seres queridos no debieran ser excusa para no seguirle

b. Ni siquiera los padres, tan venerados y respetados en nuestras culturas hispanas, deberían ejercer mayor influencia que Jesús

c. Tampoco los hijos, tesoros preciados y herencia del Señor, son excusa suficiente para no seguir a Jesús.

“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” (Mateo 10:37, 38)

3. Debemos despedirnos de posesiones, sueños y planes que a Dios no le agradan

“Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.” (Lucas 18:28-30)

II. LA PERSONA QUE CARGABA SU CRUZ HABIA TERMINADO CON EL PECADO

A. La carne era clavada al madero

1. Toda acción pecaminosa se volvía cosa del pasado

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Gálatas 5:19-21)

a. La lujuria ya no era importante para el inmoral crucificado

b. El robo ya no era de interés para el ladrón crucificado

c. El asesino que era crucificado ya no pensaba en venganza o en matar

2. Los deseos carnales ya no podían ser cumplidos

B. Lo mismo debiera sucedernos a nosotros al tomar nuestra cruz

1. Ya no debiéramos tener ningún interés en el pecado

“…sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” (Romanos 6:6, 7)

“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.” (1 Pedro 4:1-3)

III. PARA JESÚS, CARGAR LA CRUZ REPRESENTO LA MUESTRA MAS SUBLIME DE OBEDIENCIA

A. Desde el momento que Jesús fue arrestado ya no impuso Su voluntad

1. Fue golpeado y maltratado

2. Sus manos y pies fueron clavados a la cruz

3. Su cuerpo colgó del madero

4. Ni siquiera pudo imponer sobre Sí mismo la muerte

B. Debemos seguir el ejemplo de Jesús

1. Pero es importante reconocer que Dios no nos pide obediencia a través de rituales religiosos

a. No se trata de torturar y quebrantar el cuerpo

“Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.” (Colosenses 2:20-23)

2. La obediencia que Dios demanda es la que cede a Su voluntad

“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.” (Salmos 40:8)

a. Dios nos ha mandado orar

“Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)

i. Sin embargo preferimos hacer cualquier otra cosa antes que tener comunión directa con Dios

b. Dios nos ha mandado a hablar de Su Palabra y del Evangelio

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15)

i. Preferimos perder el tiempo hablando de otras cosas

ii. Aun los miembros de religiones falsas no pierden oportunidad alguna para proclamar su mensaje equivocado

c. Dios nos ha ordenado amarnos

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro…” (1 Pedro 1:22)

i. Preferimos herirnos y matarnos, ignorando así las instrucciones divinas

IV. PARA JESÚS, IR A LA CRUZ ERA LA UNICA FORMA EN QUE PODRIA EXPERIMENTAR LA RESURRECCION

A. En Su humanidad, Jesús no deseaba sufrir ni mucho menos morir

“Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.” (Mateo 26:42)

1. Cualquier persona normal haría todo lo posible por sobrevivir

2. Pero todo era en vano ya que no había ningún poder para vencer la muerte

B. Sin duda que nos deleita en grande manera escuchar la historia de la resurrección de Jesús

1. Sin embargo, tuvo que morir para poder ser resucitado

2. No podía haber resurrección sin antes pasar por la difícil experiencia de la muerte

C. Sin duda nos agrada la idea que Dios desea darnos abundantes dones espirituales

1. Pero debemos recordar que nunca los hubiera habido si Jesús no hubiera muerto

D. Es un gozo saber que cuando Jesús arrebate a la iglesia, los muertos irán para estar con El primero

1. Pero preferimos no morir y ser transformados en un abrir y cerrar de ojos

E. Dios está buscando personas dispuestas a morir, para hacerlas resucitar

1. El ejemplo de Saulo de Tarso

a. Al principio, todos los que no estaban de acuerdo con sus ideas, eran castigados o destruidos

“Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.” (Hechos 7:57-59)

b. Saulo era un hombre despiadado

i. Consentía con la muerte de quienes predicaban a Jesús

2. Un día tuvo un encuentro con el Dador de Vida

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” (Hechos 9:1-6)

3. Tuvo que morir a sus creencias y a su falsa religión

“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.” (Filipenses 3:4-11)

4. Pero recibió vida abundante y gran poder

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20)

Dios nos ha llamado para desarrollar tareas sumamente difíciles como hacer discípulos a todas las naciones, sanar a los enfermos, preparar el camino para el regreso del Señor y amarnos unos a otros. Estas no son tareas fáciles para personas que viven bajo su propia voluntad. Sin embargo, la solución es muy sencilla aunque sumamente desagradable: ¡Tenemos que morir! Dejemos de luchar contra Dios y Su propósito perfecto y aceptemos el hecho de que la hora de morir ha llegado. Enfrentemos la cruz con valentía. Muramos a nuestra propia voluntad. Acabemos con los deseos de la carne. Aplastemos nuestra propia voluntad y obedezcamos. Dejemos que el mismo poder que resucitó a Cristo de entre los muertos, nos levante a nosotros también y nos llene de poder. Entendamos que ha llegado la hora de morir.