Summary: ¿Cuál es la relación de Satanás y nuestro sufrimiento?

El sufrimiento y Satanás Job 1

Intro: ¿No se cuántos de ustedes tuvieron un juguete como este? Se llama Shape-o. Este juguete educativo para niños pequeños es bastante complejo. Tiene varios lados con formas por donde tienes que pasar objetos geométricos. No puedes meter el cubo en la forma de la circunferencia, Ni la pirámide en el círculo. La primera vez que lo tienes, se te hace difícil hacerlo pero a través de la experiencia de usarlo llegas a afinar tus habilidades. No siempre es fácil encontrar la forma correcta y a veces nos pasamos mucho tiempo frustrados tratando de dar sentido a las cosas. Este juguete, en muchos sentidos, me recuerda al sufrimiento, el tema del que hemos estado hablando todo este mes.

El sufrimiento en la vida no es un tema sencillo. Como este juguete, el sufrimiento es asunto complejo. Tiene varios lados y varios ángulos para entenderlo. Al igual que este juguete, el sufrimiento es frustrante cuando no podemos dar sentido a lo que pasa; pero igual que el juguete, mientras más experimentemos con él, podemos afinar aun más nuestras habilidades para vivir una vida para Dios.

Este mes hemos estado hablando de varias fuentes del sufrimiento en la vida. No hay sólo una fuente universal del sufrimiento, sino podemos encontrar varias que de una u otra manera interactúan en nuestras historias de vida.

Primero dijimos que (1) SUFRIMOS POR NUESTRA FE EN CRISTO – Somos llamados a vivir y morir por Cristo. Este es un sufrimiento exclusivo para aquellos que están en una relación creciente con Cristo. Si crees en Jesucristo has sido llamado a sufrir por el evangelio y a negarte a ti mismo.

Segundo, dijimos que a veces (2) SUFRIMOS POR EL PECADO PERSONAL – Nuestras malas decisiones traen malas consecuencias, nuestro pecado personal trae consecuencias que nos hacen sufrir. Dijimos, si este es tu caso, busca el arrepentimiento y crecer en tu fe en tu relación con Cristo en medio del sufrimiento consecuente.

Tercero, dijimos que a veces (3) SUFRIMOS POR EL PECADO DE LOS DEMÁS – Tarde o temprano alguien va a pecar contra nosotros. Aún en esas circunstancias debemos obedecer a Dios y creceremos en él.

Cuarto, la semana pasada dijimos que a veces (4) SUFRIMOS POR EL HECHO DE VIVIR EN UN MUNDO CAÍDO. A partir de la caída de la humanidad en pecado, la tierra quedó bajo maldición, y vino con ello, desastres en la naturaleza, enfermedad, muerte. Cuando sufrimos por esta realidad de vivir en un mundo caído tenemos de la oportunidad de confiar en Dios.

Hasta aquí, hemos visto ya varios ángulos del sufrimiento, pero nos falta un quinto y último elemento, que hoy agregamos a nuestra lista. A veces (5) SUFRIMOS POR SATANÁS…el enemigo de nuestras almas.

En cuanto a Satanás hay dos extremos comunes, Por un lado, algunos ATRIBUYEN A SATANAS TODO SUFRIMIENTO. Ven a Satanás detrás de cada enfermedad, accidente, muerte, pecado y mala decisión. Muchos toman toda esta perspectiva más bien del ocultismo en la cultura circundante en vez de ir a la Escritura para ver qué dice al respecto la autoridad sobre estos asuntos. Si hay alguna enfermedad, inmediatamente quieren hacer algún proceso espiritual para expulsar algún demonio que está causando el problema. A veces, hasta el pecado personal, se le atribuye a la actividad demoníaca en vez de que la persona tome responsabilidad de sus propias acciones, palabras y pensamientos. No cabe duda, este es un extremo.

El otro extremo son lo que NIEGAN LA ACCIÓN DE SATANAS EN TODO CASO EL SUFRIMIENTO. Ven con escepticismo todo lo relacionado con el reino de las tinieblas. Ni siquiera consideran que Satanás exista en realidad.

No se hacia qué extremo tiendes a pensar. ¿Piensas que Satanás está detrás cada cosa mala que te pasa? O ¿Ni siquiera consideras que pueda afectar en algo su existencia? Por supuesto, no se trata de nuestras opiniones, sino de lo que nos enseña la Palabra de Dios, que es la autoridad suprema para poder entender estos asuntos.

Ahora bien, ¿Qué enseña la Escritura? Son pocos los pasajes en los que la Escritura levanta el telón y nos permite ver qué está ocurriendo tras bambalinas. Uno de esos pasajes lo encontramos en el libro de Job en los dos primeros capítulo.

El capítulo 1 de Job comienza presentándonos a un hombre llamado Job. Se le describe como un hombre (v.1) “recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal”. Job tenía 7 hijos y 3 hijas. Tenía 7000 ovejas, 3000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnas y muchos siervos.

Después de esta presentación de Job y su situación de vida, el pasaje cambia de escenario. A partir del versículo 6, somos transportados a la corte celestial en el que los ángeles están dando como una especie de reporte ante Dios y nos dice la Biblia que Satanás se presentó entre ellos. Y nos dice la Biblia:

(v.7-12) “Y el Señor le preguntó: ¿De dónde vienes? – Vengo de rondar la tierra y de recorrerla de un extremo a otro – le respondió Satanás. ¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? – volvió a preguntarle el Señor – No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. Satanás replicó: “¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posiciones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara! Muy bien – respondió el Señor – todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas las manos encima”.

Sabemos lo que pasó después. Vino un mensajero para Job que le dijo que habían robado todos sus bueyes y asnas, y los ladrones habían matado a sus criados. Otro mensajero llegó y le dijo que había caído un rayo y sus ovejas y sus pastores habían muerto calcinadas. Un tercer mensajero llego inmediatamente y le dijo que otros ladrones habían robado todos sus camellos. Por último, un mensajero más llegó y le dio la noticia que estando todos sus hijos celebrando en la casa del hijo mayor, vino un viento muy fuerte y tiró la casa sobre ellos…todos murieron.

Aquí tenemos a Job, el varón recto, justo y rico, en un abrir y cerrar de ojos…en la ruina económica y sin hijos. ¿Cómo es que pasó esto? La respuesta del pasaje es: Satanás lo hizo. Ah…pero no perdamos de vista el punto más importante. Ciertamente podemos culpar a Satanás de este sufrimiento (nos lo muestra la Biblia), pero nunca pensemos que él hizo lo que se le dio la gana. ¡No! El pudo hacer y se sujeto exclusivamente sólo a aquello para lo cual le dieron permiso. La condición de Dios fue que no tocara su vida y Satanás respeto esa restricción.

Por eso, es muy importante que entiendas y te aferres a esta verdad:

SATANAS TE PUEDE HACER SUFRIR, PERO ANTES TIENE QUE PEDIR PERMISO.

1. Satanás no es un rebelde independiente. Satanás no va a hacer lo que le de la gana. Antes causar algún sufrimiento tiene que pedir permiso a quién sí es el Soberano

2. Satanás no tiene el control, Dios es quien lo tiene.

3. Esto debe traer consuelo y ánimo en medio de tu sufrimiento. Satanás puede hacerte sufrir, pero Dios no se durmió, ni lo engañaron, ni le vencieron. Dios dio permiso porque tiene un propósito para todas las cosas, e inclusive utiliza el sufrimiento para lograr sus objetivos.

Satanás no tuvo éxito en su primer intento y vuelve a arremeter contra Job delante de Dios. El versículo 4 y 5 del capítulo 2 de Job, nos muestran cómo Satanás vuelve a pedir permiso para causar sufrimiento en Job (v.4-5) “Con tal de salvar su vida, el hombre da todo lo que tiene. Pero extiende la mano y hiérelo, ¡A ver si no te maldice en tu propia cara! – Tócalo a él y verás como no es tan firme, verás cómo reniega de ti. Dios le responde (v.6) “Muy bien – dijo el Señor a Satanás, Job está en tus manos. Eso sí, respeta su vida”

Aquí vemos de nuevo el principio funcionando, SATANAS TE PUEDE HACER SUFRIR, PERO ANTES TIENE QUE PEDIR PERMISO.

En el permiso otorgado le pusieron restricciones que él cumplió al pie de la letra. Tocó su cuerpo y tuvo una enfermedad en su piel de la cabeza a los pies, pero no atentó contra su vida, tal y como Dios le había ordenado.

Satanás tiene que pedir permiso y se circunscribe a lo que le hayan concedido. ¿Quién es el jefe entonces? ¿Quién está en el control de las cosas? ¿Los propósitos de quién se cumplen al final de cuentas?

¿Sabes? Job nunca se enteró de todo esto. Nosotros, como lectores de la Palabra, sí nos enteramos que Job sufrió directamente por la mano de Satanás. Pero no importó, no tuvo que saber la fuente del sufrimiento, él arregló y lidió con estas condiciones de su vida directamente con quién debía tratar. Al final, su sufrimiento causado por Satanás, resultó en un amor y conocimiento más profundo del Dios que le amaba y le bendecía, y que tenía todo bajo su control.

Los discípulos de Jesús también experimentaron esto cuando Cristo le dijo a Pedro que iban a sufrir por causa de la fe en Cristo. Jesús les dijo en (Lucas 22:31-32): “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos”

Satanás no podía nada más porque lo quería zarandear a los discípulos como trigo. Tuvo que pedir, solicitar, quizá suplicar, que le permitieran infligir este sufrimiento sobre los discípulos. Porque SATANAS TE PUEDE HACER SUFRIR, PERO ANTES TIENE QUE PEDIR PERMISO.

No siempre podemos identificar qué sufrimiento es causado por Satanás, pero de lo que siempre podemos estar seguros, es que hubo alguien que tiene verdaderamente el control sobre todas las cosas, que dio el permiso para que eso suceda. Satanás no podrá salirse de las restricciones que Dios le ponga o de los límites que Dios establezca. Aunque es un enemigo poderoso, no es un enemigo que hace lo que le da la gana. Nos puede hacer sufrir, pero antes tiene que pedir permiso. Dios es quien tiene verdaderamente el control de todo. Y él todo lo hace con un propósito. No desperdicia el tiempo, ni nuestro sufrimiento. Por eso, podemos confiar en él y no temer, porque él está con nosotros.

Conclusión:

El Sufrimiento es una realidad en nuestras vidas. No siempre podemos entender la fuente exacta de donde provienen, pero si lo vemos con los ojos de la fe, siempre podemos ver la mano de Dios obrando en nuestras vidas, en, con y por medio del sufrimiento.

Si estás sufriendo burlas, persecución, injusticia, rechazo por tu fe en Cristo, Dios te dice: “No temas, Yo estoy contigo”.

Si estás sufriendo por las consecuencias de tu propio pecado, te has arrepentido y Dios te ha perdonado, pero aun así estás sufriendo las consecuencias de las malas decisiones, Dios te dice: “No temas, Yo estoy contigo”.

Si has sido objeto del pecado de otra y otras personas, has sido víctima de la maldad de otros, Dios te dice: “No temas, Yo estoy contigo”.

Si estás sufriendo enfermedad, muerte, perdidas por el caos de vivir en un mundo caído, Dios te dice: “No temas, Yo estoy contigo”.

Si es el enemigo, Satanás, quien ha desatado sus dardos contra ti, Dios te dice: “No temas, Yo estoy contigo”.

No temas, Yo estoy contigo… Tu sufrimiento está en las manos de un Dios soberano que siempre sabe lo que hace. No temas…él está contigo.