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Nuestro trabajo en el Señor no es en vano


Una vez predicando en una iglesia en la selva del Peten, en Guatemala, fui invitado por un pastor a que fuera a su iglesia, al cual yo accedí sin ninguna objeción. Pero al predicar me sentía muy incomodo por la forma que recibían el mensaje, no había un gesto, un amen, o algo que glorificara a Dios, por la palabra que recibían. Mas bien, se miraban unos a los otros desorientado…!y como fuera de lugar!, cosa que me tenia frustrado en medio del mensaje. Determiné hacer un alto al mensaje y hacer un llamado al altar.



Pero la cosa se me puso más difícil cuando vi que nadie se movía de su asiento y más bien algunos se movían hacia la puerta para irse. Miré hacia el pastor preocupado y sonriente le pregunte… ¿que era lo que pasaba? El también un poco apenado y con una sonrisa entre labios, me dio gracia por la palabra, porque le había ministrado grandemente. Pero me explicó que su congregación era de indígenas que solamente entendían el Quiché (Su idioma nativo). Por esa razón, es que toda la noche no entendieron ni una sola palabra en español y el único que me dio gracias por la palabra recibida, fue el único que fue ministrado…el Pastor.


De ahí en adelante, el pastor se puso a mi lado para traducirnos y todos fueron ministrados por el poder de Dios, derramando sus lágrimas y sus corazones delante de la presencia.


OUR WORK IN THE LORD IS NOT IN VAIN


After preaching at a church in the Peten jungle in Guatemala, I was invited by a pastor to come to his church, to which I agreed without objection. But I felt very uncomfortable preaching the way they received the message, there was a gesture, a love, or something to glorify God by the word they received. Rather, they looked at each other confused ...! And out of place!, Which had frustrated me through it. I was determined to give their message and make an altar call.



But it became more difficult to me when I saw that no one moved from his seat; rather, some were moving toward the door to leave. The pastor looked worried and asked smiling ... that was what happened? He is also a little embarrassed, and with a smile from her lips, give me grace for the word, because he had ministered greatly. But he explained that his congregation was understood that only indigenous Quiche (your native language). For that reason, all night did not understand a single word in Spanish and the only one I gave thanks for the received word, was the only one who was ministered ... the Pastor.


Thereafter, the pastor came to my side to translate and all were ministered by the power of God, shedding tears and their hearts before his face.

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