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Summary: Quiero que los oyentes acepten la cura que Jesús ofrece y que los creyentes se empeñen en llevar a la gente a Jesús.

Propósito: Quiero que los oyentes acepten la cura que Jesús ofrece y que los creyentes se empeñen en llevar a la gente a Jesús.

introducción

El hombre siempre se preocupó por su salud y buscó medios para evitar o combatir las enfermedades. El siglo XXI ha testificado el avance de la medicina, y muchas enfermedades que eran incurables en el tiempo de Jesús, hoy se tratan con sencillez.

Pero también hemos visto enfermedades para las que nunca se ha descubierto una cura y nuevas enfermedades que también son incurables, incluso para la medicina moderna.

Hay, sin embargo, una enfermedad que lleva a la muerte a innumerables personas y los hombres ignoran el remedio que puede curar totalmente.

¿Sabes qué enfermedad es ésta? ¿Está usted infectado por esta enfermedad? ¿Estás enfermo?

Veamos lo que el Doctor Jesús tiene que decir sobre este asunto:

1. Jesús se encuentra con hombres "enfermos" (v.9-11).

1.1. En el texto leído, el Señor encuentra un colector de impuestos, llamado Mateo o Levi, y lo llama para seguirlo; que deja todo y obedece al llamado (v.9, Lc 5.28).

1.2. Los colectores de impuestos, llamados publicanos, eran considerados inmundos, por su traición a la patria, y eran conocidos por ser ladrones, que cobraban más de lo debido. Ceremonialmente y socialmente, eran personas "enfermas".

1.3. Un cumplidor de la ley o un maestro nunca debería estar en contacto con estas personas, pues se contaminaría con su inmundicia. Pero Mateo hizo un banquete, invitó a Jesús y él estaba comiendo con ellos, en comunión con esta gente inmunda. Los fariseos condenaron esta actitud (v.10.11, Lc 5.29,30).

1.4. Los fariseos se consideraban la elite de la pureza religiosa, verdaderos guardián de la ley de Moisés, hombres que cumplían los rituales de purificación a la ligera. Ellos se encontraban sanos. Pero Jesús también estaría "enfermo"?

2. Jesús afirma que los enfermos necesitan un médico (v.12,13).

2.1. La respuesta de Jesús viene por medio de un proverbio. El Maestro, además de las narraciones y de las dramatizaciones, usó proverbios, dichos parábolicos o metafóricos, para enseñar: "Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos." (V.12).

2.2. La enfermedad a la que Jesús se refería no era la impureza ceremonial, ni siquiera la enfermedad social, la corrupción, sino la raíz de todo esto: el pecado, que es la transgresión de la voluntad de Dios y la rebelión contra él por inclinación natural (v.13).

2.3. Dios creó al hombre en perfecta salud, bajo todos los aspectos, y le dio un mandamiento, afirmando: "Si desobedezcáis, morirás". El hombre transgredió y murió. Desde entonces, la muerte y la enfermedad que la causó pasó a todos los hombres.

2.4. La misión de Jesús era una "emergencia médica": Él vino como el que tiene la cura para la enfermedad del pecado. Él no vino para alegrarse con los que están sanos, sino para curar a los que están enfermos. Dios envió a su Hijo al mundo porque la humanidad estaba enferma.

2.5. Para que alguien busque un médico, éste debe considerarse enfermo. Quien se considera perfectamente sano no va a buscar a un médico. Quien se hallase justo no buscaría la curación de Jesús, sino solamente los que se juzgar a pecadores.

3. Necesitamos saber si estamos del lado del médico o de los enfermos.

3.1. Para curar, el médico debe ponerse en contacto con los pacientes. Era lo que Jesús estaba haciendo. Los fariseos se alejaban, para no contaminarse. Jesús se acercaba a sanar; Él vino a buscar a los pecadores (1 Tm 1.15).

3.2. Cristo corrige la percepción de los religiosos, citando al profeta Oseas 6.6: "Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios y no holocaustos." La curación del pecado no se da por la observancia de la Ley, sino por la misericordia divina, y los hombres deberían tener misericordia de aquellos que están necesitados. La misericordia se refiere a la alianza de amor con Dios, y no sólo al legalismo.

3.3. Estos religiosos estaban doblemente equivocados: no buscaban al médico, porque no se hallaban enfermos. No buscaban a los enfermos, porque no entendían la voluntad de Dios para su pueblo, que era ser sal de la tierra, salando sin perder su propio sabor.

3.4. Para el que se reconoce enfermo, Jesús tiene una cura perfecta, que sucede por el arrepentimiento y la fe en la obra redentora realizada en la cruz. La misericordia divina ha provisto esta solución, y ahora los curados deben buscar a los demás enfermos para llevarlos al médico.

3.5. Para aquel que se halla sano, no hay remedio, pues él no buscará al único médico que puede salvar al hombre de la muerte eterna. Tenemos que reconocer nuestros pecados, para buscar el perdón. El pecado que no tiene perdón es el pecado de no reconocer que necesitamos perdón, o que Jesús no es el médico que puede curar: la incredulidad y el orgullo humano (Jn 9.39-41, At 13.46).

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