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Summary: La fe es un don de Dios al que damos entrada

13 (Decimo Tercer) Domingo Ordinario

Jesús no tenía ninguna vergüenza en tocar lo que era intocable de acuerdo con la ley judía. Tampoco le avergonzaba ser identificado públicamente con los menospreciados.

La mujer hemorroisa era considerada como impura y Levítico 15:25 dice que todo lo que toquen los impuros quedará ritualmente impuro.

La hemorroísa ha decidido en su corazón que “….con sólo tocar el manto de Jesús ella se curará”. La fe de esta mujer activó el poder de Jesús. El escuchó su monólogo interior y esto es lo mismo que JESÚS hace cuando el monólogo es nuestro: El lo escucha. Nosotros contamos con los mismos medios que esta mujer tenía: ‘sabemos cómo conseguir que el poder de la Real Presencia de Jesús en la Eucaristía inunde nuestro ser.’

Y, las multitudes: Hacerse camino entre las multitudes del mundo puede ser muy difícil y conlleva soledad, el sentimiento de sentirse aislado. El jala y encoge del individuo que desea alejarse de lo que no está bien en busqueda de lo mejor puede ser muy fuerte y muy difícil de vencer.

La curación de esta mujer: es una experiencia de salvación, porque la enfermedad desaparece junto con las consecuencias sociales que conocemos.

La súplica de esta mujer en cuanto a ‘mejorar’ o ‘ser curada’ y ‘vivir’ una vida normal contiene verbos que se usan con frecuencia para hacer referencia a la total salvación y a la vida eterna que Jesús vino a ofrecernos. Jesús, por su parte le dio a ella una bendición tradicional judía, al decirle, “Vete en paz…” Pongan atención a la forma en que Dios actúa: transformando a alguien que estaba excluida de la sociedad por considerársele impura y convirtiéndola en pura y en un modelo de fe.

Esta curación es algo muy ‘Católico’ debido al principio de la encarnación. — Santo Tomás Aquino declaró que Dios pudo haber redimido el mundo de muchas maneras, pero El escogió tomar nuestra carne porque lo consideró lo más apropiado.

El principio de la Encarnación, por lo tanto, nos habla del uso de la realidad material que es capaz de comunicar y de ser mediadora con el mundo espiritual, permitiéndonos de esta forma llegar a un conocimiento más perfecto de Dios.

Desde el punto de vista católico el completo misterio de la encarnación es comprensible para nosotros a través del mundo material.

Sin embargo, hoy escuchamos a los que dicen:

"Los Católics adoran estatuas!” Muchos son los que todavía proclaman esta ridícula creencia.

Sin embargo, si la gente ‘buscara en la Sagrada Escritura’, por ejemplo, (Juan 5:39), encontrarían que lo opuesto es verdad. Dios prohibió el culto a las estatuas, pero no el uso de estatuas religiosas. Al contrario, El en realidad ordenó el uso de las mismas dentro de contextos religiosos.

e.g. Éxodo 25:18 “y también dos querubines de oro labrado a martillo, para los dos extremos del propiciatorio.”

1 Crónicas 28:18-19: “También le dio el diseño de la carroza y de los querubines que cubren con sus alas extendidas el arca del pacto del Señor.

«Todo esto —dijo David— ha sido escrito por revelación del Señor, para darme a conocer el diseño de las obras».

El plan de David para el templo, que el autor bíblico escribe al respecto, nos dice que, " ha sido escrito por revelación del Señor," e incluye estatuas de ángeles.

Números 21:8-9: “el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren vivirán.” Uno tenía que mirar a la serpiente de bronce para ser curado, lo que muestra que las estatuas se podían usar para ritos y no únicamente como decoraciones religiosas.

Aun los Protestantes usan toda clase de imágenes religiosas: Imágenes de Jesús y de otras personalidades bíblicas aparecen en muchas Biblias, libros en general, camisas deportivas, joyería, etiquetas de parachoques, tarjetas de saludo, discos compactos y escenas de Navidad.

Cristo se representa aún simbólicamente a través del emblema del ‘pez’.

Piensen también en Oral Roberts, el evangelista carismático de Oklahoma que curaba en nombre de Cristo mediante la imposición de manos; por correo también enviaba paños de oración a sus seguidores e inclusive les animaba a poner las manos sobre el radio que transmitía sus programas, para tener un punto de contacto físico como expresión de fe.

El principio de la Encarnación explica el poder que existe en el cuerpo, los huesos y/o vestiduras de la persona santa, inclusive en su sombra que puede guardarse o ser provocada.

Por ejemplo, Hechos 5:15-16 explica: “…….sacaban a los enfermos a las plazas y los ponían en colchonetas y camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.”

Para nosotros: La mujer padecía de un flujo de sangre desde hacía doce años. Y, nosotros, ¿De qué clase de hemorragia sufrimos? Y, ¿por cuántos años? ¿Hay algo igualmente que nos hace sufrir por doce o más años? ¿Qu´tal si nos libramos por la fe de cualquiera de esas dolencias?

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