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Summary: Jesús está diciendo que no son las cosas externas sino las internas, las que tienen que ver con la disposición del corazón. las que pueden o santificarnos o llevarnos al pecado.

22B

Marcos 7:3 nos habla hoy de los fariseos y judíos que no comían sin lavarse antes las manos, y purificar los vasos, las jarras y las ollas.

Hay un dicho, "la limpieza va del lado de la piedad.

La razón por la que los discípulos no se lavaban las manos en ese episodio de nuestro Evangelio de hoy era porque Jesús quería demostrar que no sólo sus seguidores están libres de observar los rituales de la Antigua Ley sino que era una oportunidad para darles una lección moral de teología. El Catecismo dice en numero 1853: “La raíz del pecado está en el corazón del hombre, en su libre voluntad, según la enseñanza del Señor”.

Jesús está diciendo que no son las cosas externas sino las internas, las que tienen que ver con la disposición del corazón. las que pueden o santificarnos o llevarnos al pecado.

E.g. En nuestro Evangelio de este día, Jesús lista pecados. Y hay una cierta estructura en tal lista; una serie de siete ofensas en plural, generalmente implicando ‘casos de’ y siete en sigular cuya mayoría trata de naturaleza abstracta. Al tope de tal lista están “las intenciones malas.” Tal gramática sugiere que los malos pensamientos son la causa de otros pecados que ellos originan.

La Definición de pecado en el Catecismo dice:

El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta…. “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna.”

Hoy en dia, la gente en general efectúa un análisis moral de sólo la intención, por ejemplo: ‘Si mi intención es Buena, puedo hacerlo.’

Sin embargo, se trata siempre de ‘medios y fines’. Romanos 3:8 nos enseña: “No hagas lo malo para que venga lo bueno.”

Fíjense que el Catecismo sólo enseña que el pecado es una ofensa contra la razón y la verdad.

Por lo tanto, más básico que el concepto de intención es el conocimiento de que la conducta humana actúa en nombre de las finalidades que se perciben como buenas.

-Llamado ‘telos’, fines o teología.

E.g. El uso de anticonceptivos actúa en contra de ‘Telos’, al hacer infértil el acto matrimonial cambiando su finalidad y convirtiéndolo en otro tipo de acto.

La Bulimia es actuar contra el ‘telos’ de la comida.

Tal como William May indica, este es el significado que objetivamente tiene su raíz en el acto mismo y es discernible inteligentemente en el; no es un significado arbitrariamente impuesto sobe la acción en particular.

El pecado mortal tiene como objeto una materia grave y que, además, se comete con pleno conocimiento y deliberado consentimiento.

La ignorancia involuntaria puede disminuir el pecado.

2). Hablemos entonces acerca de la solución mencionada en el Catecismo.

Como afirma san Pablo, “donde abundó el pecado, [...] sobreabundó la gracia” (Rm 5, 20). Pero para hacer su obra, la gracia debe descubrir el pecado para convertir nuestro corazón y conferirnos “la justicia para la vida eterna por Jesucristo nuestro Señor” (Rm 5, 20-21).

La conversión exige el reconocimiento del pecado, supone el juicio interior de la propia conciencia, puesto que es la comprobación de la acción del Espíritu de la verdad en la intimidad del hombre…

Así, pues, en este “convencer en lo referente al pecado” descubrimos una «doble dádiva»: el don de la verdad de la conciencia y el don de la certeza de la redención. El Espíritu de la verdad es el Paráclito»

LIBRO GRANDE. Capitulo 5 dice:

Rara vez hemos visto fracasar a una persona que haya seguido concienzudamente nuestro camino. Los únicos que no se recuperan son los individuos que no pueden, o no quieren entregarse de lleno a este sencillo programa; generalmente son hombres y mujeres incapaces por su propia naturaleza de ser honrados consigo mismos.

e.g.

Una señora de Utah llamada Chris contó lo siguiente:

“Hace diez años, durante los días en que mi esposo bebía, perdí mi anillo de compromiso. Acababa de lavarme las manos y mientras trataba de ponerme los anillos de nuevo ese anillo rebotó del lavabo al inodoro en acción. Debí haberle dicho esto a mi esposo, pero el se enojaba tanto cuando bebía que terminé no diciéndole nada. Fui y compré un anillo parecido al que perdí pero no igual. Mi esposo nunca notó la diferencia por lo que creí estar libre de consecuencias.

Sin embargo, la semana pasada, mientras trabajábamos en remodelar el baño, cuando mi esposo removió el inodoro y lo llevaba hacia el garaje, ambos escuchamos un tintineo. ¡Horror! Cuando llegamos afuera, el rompió el inodoro y, ¿qué pasó? El anillo perdido saltó, sin el diamante, por supuesto. Antes de esto, yo hubiera inventado toda clase de historias grotezcas en cuanto a cómo mi anillo apareció allí. Pero esta vez, con la ayuda de Dios, aspiré profundamente y le dije: “Querido, siéntate. Necesito confesar.” Pudimos entonces hablar al respecto sin que surgiera la carga del pasado y mi esposo no demostró el menor enojo. De hecho, esto nos parece ahora divertido. Ahora, agradezco a Dios mi deseo de haber sido honesta y enfrentar la vida en sus propios términos.

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