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Summary: Los místicos saben que la Santísima Trinidad es un verbo más que un nombre.

Solemnidad de la Santísima Trinidad

1). Los místicos saben que la Santísima Trinidad es un verbo más que un nombre, como La Dama Juliana de Norwich ,

"Dios mora en nuestra alma,” si Dios mora en el corazón, es tarea nuestra hacer sitio para que Él pueda ocuparnos del todo.

Y Santa Isabel de la Trinidad, "La Trinidad: aquí está nuestra morada, nuestro hogar, la casa paterna de la que jamás debemos salir... Me parece que he encontrado mi cielo en la tierra, puesto que el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí esto todo se iluminó para mí."

Estos místicos utilizan el modo afectivo de meditación que se deriva de las percepciones divinas en el interior del alma. A esta meditación se le llama ‘meditación afectiva’, ya que trabaja específicamente sobre nuestras emociones, llevándonos a imaginar sonidos, vistas, movimientos, sabores, al traer a la mente escenas específicas del Evangelio que nos pueden ayudar en el aprendizaje de enseñanzas divinas conducentes al amor y a la compasión.

e.g. Leímos en el Evangelio de hoy, Juan 3:16 ,

“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Por ejemplo, un banquero en Nueva York tenía el gran deseo de dar ánimo a los soldados que luchaban durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el no pudo obtener permiso para visitar personalmente la zona de Guerra. Tuvo entonces la idea de ordenar de una fábrica varios miles de pequeños espejos. En el reverso de cada espejo hizo imprimir esas palabras de Juan 3:16 y debajo de ellas una inscripción que decía: "Si quieres saber quien es ese a quien DIOS ama y por quien entregó a su Divino Hijo, mira el otro lado del espejo.”

Estos espejos fueron distribuidos entre los soldados con el permiso de los oficiales y cada soldado pudo ver en su espejo el rostro de quien era objeto del amor de DIOS y a quien el SALVADOR había venido a salvar.

Yo tengo un espejo parecido a esos y si ustedes quieren se los muestro al final de la Misa.

2). Otro ejemplo para usar ‘Meditación Afectiva’ sobre la Santísima Trinidad como medio de aplicarlo es pensar que en cada problema hay siempre en juego TRES ELEMENTOS, conocidos como La Ley de los Tres.

De Canadá proviene la historia de la directora de una pequeña agencia de servicios para el gobierno. Ella tenía que comparecer ante una junta provincial cada primavera para defender oralmente su presupuesto y solicitar fondos para el año siguiente.

Mientras esperaba su turno en una letanía de peticiones de los jefes de otras agencias, ella se imaginó la situación de acuerdo con la Ley de los Tres. La primera fuerza fue claramente sostenida por los presentadores, con su legítima necesidad y desesperación por la financiación.

El ‘santo negar’ estaba literalmente en manos de La Junta, que parecía tener la mente de negar un cierto número de peticiones.

Ella se dió cuenta de que la configuración de dos fuerzas tenía que ver con la idea de escasez – el asumir que no habían suficientes fondos para cubrir las demandas.

De repente recibió una inspiración. Arrojó su discurso preparado, sonrió cálidamente, y comenzó, "Quiero agradecer a todos por la generosa financiación que recibimos de ustedes el año pasado. Luego continuó a detallar todo el buen trabajo que habían podido lograr. Mientras hablaba, podía sentir que los miembros del consejo se relajaban visiblemente y sus colegas miraban con asombro. Ella concluyó: "No estamos pidiendo un solo centavo adicional este año, y si tenemos que recortar, esta es la estrategia que hemos puesto en marcha para hacerlo con un impacto mínimo en nuestro servicio".

Ella recibió la cantidad total solicitada. Al introducir la gratitud como la tercera fuerza que faltaba, logró cambiar un sentido de escasez a una sensación de abundancia.

3). ORACIONES ENSEÑADAS POR EL ANGEL

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

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