Honor your heroes with 24 Memorial Day Quotes for Preaching.
Sermons

Summary: Dios nos ha hecho su pueblo y por lo tanto tenemos gozo y paz.

Hace casi que dos mil años, el imperio romano dominaba una gran parte del mundo, y entonces para juntar todo este imperio grande, los emperadores de Roma construyeron un sistema de carreteras pero bien intrincado. Y lo construyeron para que Roma fuera el centro del imperio, o sea, que todas las carreteras importantes llegaron a Roma. Y dado que Roma fue el centro de todo el imperio, los ciudadanos de la ciudad disfrutaban muchos privilegios especiales en cuanto a la ley. Además al estar en Roma estaban bien protegidos de todos los enemigos del imperio. Y, bueno, cuando un general regresó victorioso de la batalla—toda la ciudad fue para verlo y para gozar de la victoria y de sus privilegios de ser un ciudadano de Roma. Pues, hoy vamos a ver que nosotros tenemos una ciudadanía aún mejor que la de Roma, o sea, que nosotros somos el pueblo de Dios y ciudadanos del cielo. Por lo tanto disfrutamos los muchos privilegios de ser ciudadanos: como el pueblo de Dios nosotros tenemos gozo y como el pueblo de Dios nostros tenemos paz…

I. Tenemos gozo…

Pues Isaías escribió esta carta primeramente al pueblo de Judah, a una gente que tenía muchos problemas: que había visto cuando los asirios llevaron a los tribus del norte, sus primos, en cautividad. Y ya los asirios estaban amenazando a ellos. Y bueno, la nación de Judah estaba débil y entonces la gente vivía en un temor constante de sus enemigos. Además, el profeta Isaías les proclamaba que por causa de sus pecados los babilonios les iban a llevar en cautividad. A los fieles les parecía que Dios les había abandonado. Pero no era la verdad y entonces, Dios con estos versículos quería consolar a su pueblo…

Sí, Dios quería consolar a los que creían en él con el hecho que tenían un futuro glorioso. Dice el versículo 17,"Porque he aquí yo crearé nuevos cielos y nueva tierra, y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento." Dios les iba a librar de este mundo pecaminoso, hasta que no iba a ver ni una memoria de lo malo de este mundo. El versículo 19 nos dice que "nunca más oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor." Nunca más iba a ver lágrima ni dolor, tristeza ni sufrimiento. San Juan habla de esta misma cosa en el libro Apocalipsis. Dice, "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron." Pues está hablando del cielo. Y vemos aquí en el texto para esta mañana el gozo y la alegría que les esperaba allá…

Pero bueno, nosotros, así como los de Judah, sufrimos mucho en este mundo pecaminoso ¿verdad? La vida está llena del sufrimiento, dolor y enfermidad. Tenemos que trabajar mucho. La escuela es difícil. Nos preocupamos por el ministerio. Nos preocupamos por nuestras familias. Y bueno, al ver la violencia en este mundo nos damos cuenta que la muerte siempre está cerca. Al ver todos estos problema, parece que Dios nos ha abandonado ¿verdad? Parece que no está controlando todo y que no nos protege muy bien…

Y entonces, estas palabras de Isaías se aplican a nosotros también. Dios quiere consolar a nosotros, su pueblo…Sí, nosotros, los que creemos en Jesucristo, somos el verdadero pueblo de Dios. Y entonces cuando Isaías habla aquí del pueblo de Dios y de Jerusalén, que era la capital de la nación de Israel, habla de nosotros. Nosotros somos los ciudadanos espirituales de Jerusalén. Versículo 18 está hablando de nosotros también al decir, "Porque he aquí yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo." Pero nosotros somos más que ciudadanos, nosotros somos los hijos adoptados del Rey. Jesucristo con su muerte en la cruz, quitó nuestros pecados y nos da el derecho de ser hijos e hijas suyos. Y entonces, nosotros recibimos mucho, pero mucho más que los ciudadanos de Roma. Pues, somos hijos del rey—y entonces no hay duda que vamos a recibir nuestra herencia, que es el cielo. Y es por eso que se dice que somos santos triunfantes…Muchos al escuchar la palabra santo piensan en la iglesia católica que dice que habían unos cristianos especiales los cuales ganaron un lugar en el ciel y que ya debemos orar a ellos para pedirles ayuda…Pero la Biblia usa esta palabra en una manera diferente. Dado que la palabra literalmente quiere decir "apartado para Dios," todos los creyentes en el cielo y en la tierra somos santos y somos triunfantes por la victoria que nuestro Salvador Jesucristo ganó en la cruz.


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