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Summary: Cómo lidiar con el egoismo

El Gran “YO”: Egoísmo Filipenses 2:3-8

Intro. Son las 3 de la mañana, el bebé comienza a llorar, el esposo escucha el llanto y se vuelve a acomodar. La esposa escucha el llanto, y se vuelve a acomodar. Cada uno piensa: “anoche, yo me levante”, “estoy cansando y al rato tengo que levantarme para ir a trabajar” ¿Quién irá a atender al bebé?

Es sábado después del medio día. Vas camino a casa pensando cuánto quieres descansar y pasar una tarde y noche tranquila para ti mismo. Al llegar tu mamá quiere que la lleves a visitar a la tía toñita que está enferma otra vez. Ves como se esfuma tú sábado tranquilo y cómodo. ¿Vas o no vas?

Viene tu hijo y te dice: “Mami o papi, ayúdame con mi tarea, no entiendo estas operaciones matemáticas”, pero esto en el momento más inoportuno para ti, porque es la hora tan esperada, es es la hora de “Luis e Hipólita” en sus últimos capítulo, o es la hora de “Perdidos”, o es la hora del clásico América contra Guadalajara” o en mi caso, la hora de los “Años maravillosos” Canal 7, Martes y jueves 4:15 pm. ¿Lo ayudarás o lo regañarás por no haberte preguntado antes?

¿Por qué cuando estamos en situaciones hay algo en nuestro interior que nos oprime, que nos altera, que nos dice: “no es justo”, ¿Por qué yo tengo que hacerlo? ¿Por qué no hacerlo cuando yo quiera, por qué ahora?

Porque todos luchamos con nuestro Gran “Yo”. Nos tomamos demasiado en serio. Tendemos a enfocarnos en nosotros mismos. Sentimos que la vida nos debe algo y por ende, la gente a nuestro alrededor. Exigimos las cosas que deseamos. En una palabra, nos ponemos en el centro del universo. La palabra con que describimos este asunto es “Egoísmo”.

El Egoísmo dice: “Yo primero”:

Mis deseos primero

Mi comodidad primero

Mis intereses primero

Mis preferencias primero

Mis ideas primero

El Egoísmo demanda: “Sírvanme”; “Denme”; “Si no va ser para mí, entonces para nadie”

Pero el Señor Jesucristo vino para que las cosas sean diferentes. Nuestra Fe en Cristo nos lleva a retirarnos del centro del universo y vivir de acuerdo con la verdad de Dios. Porque no somos nosotros “El Gran Yo”, sino es el Señor Jesucristo. “El Gran Yo soy”, el que dijo, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy el buen Pastor, “Yo soy el camino la verdad y la Vida”. El es el Gran yo que está en el centro de nuestro universo y nuestras vidas.

El Apóstol Pablo en Filipenses 2:3-5 en la NIV dice:

“No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús” (NVI)

Reconozcamos que el Egoísmo tiene la capacidad de movernos.

1.El versículo tres comienza diciendo: “Nada hagáis por egoísmo”. RVA60 dice contención, otras versiones dicen “ambiciones egoístas”.

2.El egoísmo tiene la capacidad de ser la motivación detrás de nuestras acciones. El egoísmo puede movernos a adular, a traicionar, a arrebatar, a empujar, a poner una cara bonita, a enojarnos, a golpear, a asesinar, a chismear, a manipular y las lista puede seguir y seguir.

3.Por eso debemos estar alertas de nuestras motivaciones. ¿Por qué quiero hacer esto o aquello? ¿Me mueve la gloria de Dios? ¿Me mueve la edificación de mis hermanos? ¿Es el Reino de Dios lo que me importa? O ¿Es son MIS deseos, preferencias, intereses y comodidad?

4.La Biblia dice: “Nada hagan por egoísmo”.

En Cristo, podemos tener un nuevo corazón. Podemos experimentar ese cambio progresivo de corazón que me lleve a:

I.Considerar a los demás como Superiores a mí. v.3

a. Mi gran “Yo” me dice que soy el centro del universo y que los demás deben estar a mi servicio, deben darme lo que yo quiero, mi opinión es la que debe prevalecer, se tiene que hacer como yo diga. En pocas palabras, yo soy más digno, soy superior, soy más especial y debo ser tratado correspondientemente.

b. Nuestro nuevo corazón en Cristo nos dice lo contrario. Debo tratar a los demás como superiores a mí. Debo servir, debo buscar el bien de los demás, debo darles honor.

c. Se trata de sacrificar “Mi Gran Yo” por los demás.

II.Considerar los intereses de los demás v. 4

a.Mi gran “Yo” me dice que soy el centro del universo y que mis intereses, lo que a mí me compete es lo más importante. Los intereses de los demás no cuentan. Ese es Su problema, yo sólo debo cuidar, procurar, promover, mis intereses.

b.Nuestro nuevo corazón en Cristo nos dice lo contrario. No sólo mis intereses cuentan, sino también debo ser celoso cuidador de los intereses de los demás. Qué les conviene más, qué les edificará más, cómo puedo ayudar a que logren sus buenos propósitos. Cómo estoy estorbando la consecución de sus buenas metas. En fin, se trata de sacrificar mi “Gran Yo” por los intereses de los demás.

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